Hay dos aspectos que sorprenden, aunque no esperen quedar boquiabiertos. Uno es la postura moral respecto al secuestro. El otro es el desenlace. La película estaba funcionando bien, pero esos momentos finales la desaceleran.
Con todo, es uno de los filmes menos apasionados del director de Los imperdonables, quien ha tenido en su haber títulos con personajes heroicos, que vencen todo tipo de circunstancias adversas. A 'Sully' le falta el empuje de 'Río Místico'.
El director ya había demostrado que sabe cómo meter intriga en 'La huérfana', por ejemplo, y aquí la construcción de cada escena va increíblemente abriendo nuevas posibilidades.
Se detiene en el narcisismo pero no logra decidirse entre desvelar lo que hay en los personajes o presentarlo como un relato con una lección moral. Comienza como una comedia muy divertida, pero rápidamente se torna más oscura y dramática.
El principal problema con 'Polina' es su guión, que comienza siguiendo una línea clara pero luego se desvia, transformándose junto a su protagonista en una trama mucho menos interesante.
¿Por qué 'Profesión peligro' logra arrancar una sonrisa en todo momento de la proyección? Por eso que llaman química, y que entre Gosling y Emily Blunt funciona a la perfección.
Es una entretenida película, que combina la adrenalina del juego con cuestiones más inspiradoras, y que nos deja con una expresión en el rostro de, sí, satisfacción. No es poco.
Blomkamp logra que las escenas de carrera transmitan lo que deben: vértigo, adrenalina, choques y adelantamientos. Sin embargo, la duración parece jugar en contra, ya que cuando uno siente que la película está por terminar, queda todavía una hora más.
La tensión interna en el encuadre, junto con la música de Benjamin Wallfisch, que nunca resulta estridente, crea una atmósfera envolvente. A veces, incluso la ausencia de notas musicales potencia la experiencia, permitiendo un seguimiento más sutil del filme sin sobresaltos.