Serebrennikov es audaz, no le teme a pasarse de rosca ni con los temas musicales desconocidos (...) ni con la censura por el enfrentamiento con el poder y el sexo.
Almodóvar no cae en lo telenovelesco. Tampoco en los excesos. De ahí que 'Julieta' sea una película atípica, pero igualmente fácil de descubrir su autoría.
Trapero se ha consolidado como un narrador excepcional en el ámbito local. Desde sus inicios en el Nuevo Cine Argentino, ha evolucionado hasta convertirse en un realizador reconocido por su habilidad para fusionar el arte con la parte comercial del cine.
Con su ecosistema destrozado, sus chistes berretas o sus salidas ingeniosas, el Terminator Guardián sale a flote de una trama enmarañada, en la que un toque telenovelesco la vuelve más inverosímil de lo que debería.
Un policial descontracturado, con escenas que juegan a la 'Arma mortal'. La opera prima de Natalia Meta se presenta con una factura impecable, aunque algunos momentos no se alinean con la propuesta inicial.
Scorsese regresa a sus excesos, aquellos que estuvo a punto de dejar atrás en su camino hacia la consagración en Hollywood. 'El lobo de Wall Street' se presenta como una de sus obras más íntimas.
La película gira en torno a Cruise, transformando la narrativa en una experiencia coral en lugar de centrarse en uno o dos protagonistas principales. Y la verdad es que lo lograron muy bien.
La debutante Rosario García Montero logró fusionar el realismo mágico con el drama y la comedia de manera efectiva. Su heroína, a la vez desprotegida y entrañable, establece una conexión genuina con el espectador.
La afectación de la caracterización de Stewart, a quien el director fuerza en su interpretación, realmente no contribuye y aleja al espectador en lugar de conmoverlo. En ciertos momentos, la actriz de 'Crepúsculo' parece más una marioneta que una intérprete.
Lo bueno del filme es que sorprende con un giro inesperado justo cuando parecía que se iba a añadir a la lista de thrillers que son entretenidos, pero que se olvidan con rapidez.
El intento de la directora Leigh Janiak es hacer una mirada sutil hacia los filmes de culto del cine slasher, teniendo a 'Scream', de Wes Craven, como referencia. Sin embargo, en esta ocasión, el humor es escaso y las escenas truculentas son más prominentes.
Es un melodrama que, en ocasiones, se acerca a lo grotesco. Las desavenencias y los problemas son tantos que la premisa de que lo principal es la familia no es suficiente.
Tiene buenos golpes de efecto, que Maisie y Sylvester McCoy levantan desde sus actuaciones la puntería para que el filme, con todos sus sustos, llegue más o menos a buen puerto.