Es inobjetable desde cómo está realizada, y técnicamente es irreprochable. La controversia se abre desde lo ideológico. Y allí cada uno sabe qué opinar.
Es esta una de esas películas en las que las actuaciones superan con creces las situaciones y diálogos. La comedia se mueve entre lo disparatado, lo burdo, lo soez y lo meramente superficial.
Lo cierto es que la película presenta momentos sin intensidad, con un guión que avanza muy lentamente. Debería haberse ajustado más el ritmo y haber dado mayor energía a las escenas que realmente lo necesitaban.
Un auspicioso debut en la realización cumple Fernán Mirás con 'El peso de la ley', porque amalgama bien el thriller y el drama con pasos de comedia, y roza el cine de denuncia.
La película tiene un click cuando resta media hora de metraje, en el que, por más que se base en una historia verídica, lo que sucede suena a desmedido y resta verosimilitud.
Una obra que obliga a reflexionar constantemente, y que seguramente es aún hoy más provocadora -no provocativa- que 'La Pasión de Cristo' (2004) de Mel Gibson.
No hay personajes secundarios que ayuden a entender o resaltar la figura del protagonista. Esto lleva al actor de 'Joker' a utilizar frases o mostrar actitudes que, en lugar de enriquecer, empobrecen la perspectiva del artista sobre el personaje.
Sissi es interpretada por Vicky Krieps. La ironía es la herramienta que emplea con más destreza para afrontar el desafío de dar vida a la emperatriz, logrando rápidamente la empatía del espectador.
Como toda buena película, acepta acercamientos diversos. Se la puede ver como un drama, pero también analizarla desde cómo los personajes masculinos ejercen opresión más que comprensión sobre los femeninos.
Quizá este trabajo documental no tenga la rigurosidad de 'La sal de la Tierra' ni la espontaneidad de 'Buena Vista Social Club', pero ayuda a acercarse a la figura del Papa.