Hay más de un villano, además de una gran cantidad de violencia y sangre. También se evidencia una notable creatividad en la elaboración de la historia, ya que darle tantas vueltas y giros no es tarea de un guionista común.
La tensión es constante, hay algo entre la perversión, el deseo y el placer que se conjugan como un combo explosivo, todo lo que es muy bien orientado por la realizadora.
Ramin Bahrani mantiene el tono sombrío de la novela de Bradbury. Su adaptación de 'Fahrenheit 451' presenta un enfoque más tecnológico en comparación con la versión de Truffaut, además de ser considerablemente más violenta. Sin embargo, el espíritu de la obra original se conserva.
Es tal vez demasiado extensa, o se vuelve demasiada larga, porque abarca más de lo que aprieta. Lo mejor es la química entre Adonis y Damian. Aquí hay dos muy buenos intérpretes con consignas precisas.
Alex de la Iglesia se manifiesta en su mejor estilo; como en sus películas más destacadas, 'Las brujas' se presenta como una obra desprejuiciada, anárquica, envolvente e intensa.
Típica película del nuevo Disney, que incluye aventuras, acción, violencia y humor. 'El aprendiz de brujo' necesitaba más magia y menos barullo, pero nadie puede negarle a Turteltaub destreza a la hora de amalgamar los ingredientes.
Ciencia ficción que recuerda en gran medida al primer Terminator, con intensos tiroteos y un mar de muertos. La violencia es extrema y se siente una profunda sed de venganza, acompañada de sacrificios y un notable duelo interpretativo entre Gordon-Levitt y Willis.
Las persecuciones automovilísticas están impecablemente filmadas, las peleas son impactantes y la química entre los tres protagonistas se siente auténtica.
Esta comedia negra no teme a nada, incluso a romper con lo políticamente correcto. Sin embargo, no ofrece nada nuevo al ya explorado género de los compinches de acción que abundaron en los años ’80 y ’90.
Es una película que explora la hombría y la hermandad en un Estados Unidos que enfrenta una crisis social y económica. Los mensajes son evidentes, tanto en el guión como en la cinematografía. Aquellos que deseen comprender, deben hacerlo.
Es un thriller, pero también comedia. Y si se quiere hilar más fino, un drama sobre un hombre solitario enmarcado en una sociedad rural, empequeñecida y –él- sin futuro aparente.