La película parece avanzar, pero en realidad se estanca. Aunque el tiempo avanza, no hay ni risas ni el sentimiento que debería emerger, ni siquiera a la fuerza.
Es un verdadero deleite observar a Emma Stone, quien se ha convertido en una habitual del cine de Lanthimos. Su entrega total al rol muestra una valentía admirable, sin preocupación por las críticas o el miedo a lo desconocido, lo cual es la esencia del buen cine.
Elles no puede considerarse una película feminista, ya que no adopta una postura definida. La directora evita el sermón y no busca dictar lo que es correcto o incorrecto.
Moller, quien también escribió el guión, utiliza la tecnología a su favor, sacando a relucir todo su potencial para intensificar la angustia en su primera película.
Aunque parece que la parodia es el foco principal, en realidad se convierte en un pastiche que se extiende demasiado, ya que la efectividad de los gags no siempre resulta ser efectiva.
Corbet acierta al retratar a la estrella pop caprichosa. Sin embargo, la frialdad general provoca un sentimiento de tedio en la historia, donde parece que en cualquier momento se revelará algo significativo, pero esa trascendencia nunca se materializa.
El guion de Sean Anders, en colaboración con John Morris, busca transformar elementos de la obra de Dickens, al mismo tiempo que resalta las virtudes y potenciales que conllevan las segundas oportunidades.
Un filme fascinante, un compendio de realidades virtuales, de saltos en el espacio y el tiempo, y de virtuosismo cinematográfico. Nolan es un creador, con todo lo que eso implica.
Esta comedia presenta elementos comunes en el cine estadounidense, como el uso de drogas, alcohol y un lenguaje explícito. Sin embargo, su distintivo radica en su enfoque romántico.
Betibú se inscribe en la trayectoria de Haddock Films, reconocida por producciones como 'El secreto de sus ojos' y 'Tesis sobre un homicidio'. Este estilo distintivo marca su enfoque en el cine de género, una propuesta poco común en esta región.