Su frenesí verbal y su humor sin cortapisas son un verdadero acierto. Cuidado con Peter Rabbit: divertido, tierno y capaz de poner patas arriba la campiña inglesa.
Tan pronto se enfoca en algunos estilos de los grandes del cine, como se deja llevar por la naturaleza salvaje que retrata. El drama emocional resplandece como destellos de belleza.
Gana cuando expone la ternura y belleza de los sentimientos y se diluye cuando llega el consecuente discurrir de los sucesos, donde, paradójicamente, lo melodramático pierde intensidad.
Es cuando Aurel nos transporta a la oscuridad que vivió Josep en Argelès-sur-Mer. La película se convierte en una abstracción conmovedora, mientras los dibujos del republicano impactan y realmente causan dolor.
Schrader presenta una propuesta cinematográfica rigurosa, con una hábil composición escénica y una técnica impecable. Su enfoque es sutil y extraordinario.
Giros que evocan el estilo de Wes Anderson, aunque son recursos efectivos y valiosos, destacan la ambigüedad del estilo cinematográfico de la directora catalana.
Crudo retrato. Es cierto que hay una descompensación entre ambos tramos, pero, por encima de los resortes narrativos, están su fisicidad, sus silencios y su misterio.
Intuimos que ese director ficticio tiene cierta querencia por la violencia, pero Fillol no la muestra abiertamente. El horror se va apoderando de la película, en un fuera de plano que lo absorbe todo dejándote vacío.
El resultado de la propuesta no es muy convincente, ya que resulta rutinario y poco imaginativo. Sin embargo, al igual que en 'Born to Blue', destaca por un diseño de producción cuidado y detallista.
La magia reside en recordarnos que, bajo las chimeneas de cemento, los dioses continúan observándonos desde los estratos del tiempo. Esta es, sin duda, una de las películas más hermosas del año.
El formato amplio y la viveza de los paisajes tinerfeños acentúan de manera poética el hastío de los protagonistas, al tiempo que evidencian el aislamiento de una tierra de una belleza cautivadora.
La película no es particularmente sutil, pero incluso al recrear la violencia más extrema, somos conscientes de que la realidad en ese país supera tales niveles de crudeza y sordidez.
Frustrará tanto a los seguidores de la obra original como a los interesados en las aventuras del cine digital, y por razones similares: su condición de oxímoron absoluto, que se acerca a lo intolerable.