Combina una cinefilia peculiar con un conocimiento juvenil de los códigos del género. 'Winchester' no se aleja de estas características, pero se distingue al emplear el espacio, un elemento esencial del gótico, de manera irónica.
Su estricta cronología peca de corrección y deviene en un problemático divorcio entre su figura creativa y el tiempo en que se forma. Pero todo está demasiado inmerso en un preciosismo visual que aleja a la película de ese espíritu refractario de la pintora.
Es la película más dolorosa de un Scorsese que ha visto a su tiempo y su país como pocos directores se atrevieron. Con el ojo certero de quien también se ha pensado como un outsider desde sus tiempos del Nuevo Hollywood.
Ozon se divierte, y nos divierte, conjugando la teatralidad de la justicia y los resortes del negocio del espectáculo. Y también se confirma como un gran observador de las tradiciones y transgresiones de su arte.
Un retrato tan reflexivo como conmovedor. Schrader sortea los resortes tradicionales del biopic que atan la intimidad a la condición histórica, y mira a su personaje y a la época con desgarradora honestidad.
Mangold se pone al servicio de una franquicia modelada en los 80, hoy venerada sin demasiados reparos. La película presenta una alquimia efectiva, sin hallazgos ni estridencias, pero resulta ser muy, muy disfrutable.
El director maneja con habilidad el juego geográfico en vez de centrarse en la intensidad, pero logra establecer el contexto adecuado para la soledad que siente Keira Knightley, permitiendo que Jason Clarke sea quien mejor se aproveche de esta situación.
Newman nunca se define por el tono de la película, oscilando entre distintos registros con torpeza y falta de claridad, distorsionando la credibilidad del policial al impregnar su universo con estampas al estilo de Sarah Kay.
Todo el vigor que Wilde le impone a la construcción de esa burbuja que luego va a destruir se dispersa con el correr de la historia; algunas escenas se tornan repetitivas, el rol de la mujer modelado en la sumisión se resiente como premisa evidente.
En un exquisito cruce entre la narrativa pop y el esplendor visual de Douglas Sirk, Gambito de dama retuerce todas las convenciones del melodrama, explora con estilo las contradictorias aristas de su personaje y los aires de la época.
Corsini no solo filma su mejor película, sino la más arriesgada, la que se despega de la anécdota, del doloroso recuerdo, para ofrecer una mirada política sobre el pasado y el presente, y los complejos lazos que definen a esa unión.
Pese a los altibajos narrativos y al ambiguo filtro melodramático que proyecta la mirada del Timberlake narrador, 'La rueda de la maravilla' irradia una luz inusual, amarga en esos tibios atardeceres de Coney Island que Allen conoce demasiado bien.
Una efectiva comedia romántica dirigida por Greg Berlanti, que destaca más por su oficio que por su virtuosismo. La actuación de Scarlett Johansson brilla, mientras que Channing Tatum luce con su traje clásico.