'Rustin' cuenta con un actor excepcional: Colman Domingo otorga al personaje no solo su carisma y fervor, sino también los fantasmas que lo atormentan.
El problema central de la película de Taymor es la sobreescritura de ese mundo que Gloria derriba. Pese al ingenio visual de algunas secuencias y a las pinceladas pintorescas de su vida infantil, esa mirada no deja de tener el halo de la autorización.
Kristen Stewart es la mejor elección para interpretar a Jean Seberg, no tanto por su parecido físico, sino porque captura la esencia de esa celebridad que mezcla su vida personal con su personaje en pantalla.
Con modestas ambiciones y un claro destino de entretenimiento, Los reglones de Dios se acomoda en la narrativa sin demasiada originalidad pero con el ritmo necesario para abrazar todas sus piezas en cada nuevo viraje que ofrecen las revelaciones.
El film de Ridley Scott es puro exceso y melodrama, tragedia griega y ópera bufa; la mejor de las razones de su capacidad de entretenernos reside en el desenfado de Gaga a la hora de construir a Patrizia Reggiani, el corazón ardiente de la película.
Eastwood expone la fragilidad de su propia leyenda, ironiza su propio mito de conquistador y revela bajo la piel dura de este epígono del Bill Munny de Los imperdonables las lágrimas contenidas de un macho que no quiere morirse solo.
Es a la hora de las explicaciones cuando la película peca de ser demasiado literal, intentando atar todos los cabos sueltos de manera excesiva. Sin embargo, a pesar de estas exigencias autoimpuestas, logra mantener ese ambiente que los cineastas españoles han sabido crear con gran éxito.
Los responsables de las inefables secuelas y derivaciones de 'El conjuro' han decidido contagiarla de esa puesta previsible y efectista que quiere asegurar la receta, plagada de recursos maniqueos y sin ninguna verdadera oscuridad que asome.
Las claves de su puesta en escena son el uso del silencio y la oscuridad como formas de tensar las fronteras entre la cordura y el delirio, entre la rendición y la resistencia. La película consigue que tiempo y espacio se dilaten en la experiencia de cada personaje.
Más cercana a la fábula pop que a la crónica de sucesos, 'El ángel' no intenta dar respuestas sino que asume la fascinación y la inquietud de saber que hay misterios que son el límite y el fin de todo intento de explicación.
Annette Bening aporta una dignidad tan kitsch y extravagante que, en ciertos momentos, logra trascender la pantalla. Su interpretación, marcada por calidez y fragilidad, refleja tanto la necesidad de vivir que caracteriza a su personaje como la muerte que envuelve su mito.
Inviste a sus trágicos protagonistas de un horror estilizado que por momentos confunde con la poesía, y que retiene el nervio y la fuerza que hubiera alcanzado en un retrato más implacable y descarnado.
Pocas películas consiguen tanto con tan poco. Y 'The Souvenir Parte II' consigue además estar a la altura de su extraordinaria predecesora y agregar una dimensión inusual en el cine autobiográfico.
Por más pueril que parezca, es la historia de amor que une al matrimonio. La actuación convincente de Vera Farmiga y la línea narrativa que sigue ese vínculo llevado al límite son lo que impide que la película naufrague por completo.
Es de esas películas que a menudo pasan desapercibidas, construida con inteligencia y rigor, capaz de revelar el ojo de un director con talento e ideas.