El documental presenta anécdotas conmovedoras, como su bautismo. Sin embargo, su mayor logro radica en capturar la enigmática intensidad de su figura, la cual se hace evidente tanto en sus conciertos como en sus entrevistas y cartas personales.
Es, en última instancia, una película sobre el tiempo. Schnabel consigue -con un Willem Dafoe en su mejor forma- materializar en el errante movimiento de su personaje.
Hay momentos en los que la película logra crear una atmósfera atractiva y sensual, sugiriendo que la creación lleva consigo una cierta incomodidad, desafiando así todas las convenciones, incluso las del propio cine.
La ambición de Perkins, centrada en el atractivo visual, descuida el desarrollo dramático que, al final, es lo que realmente nos conecta con los personajes que amamos y detestamos.
Páez Cubells nunca logra establecer una atmósfera oscura y aterradora, lo que deja a su película atrapada en una estructura maniquea, repleta de vacíos narrativos y giros policiales que resultan innecesarios.
Roth construye un relato ingenioso y simpático. A través de un humor que busca atraer a un público infantil y de algunas parodias autoconscientes para los adultos, la película consigue un equilibrio muy disfrutable.
Sin la frescura de la original, y con algunos gags demasiado sobreescritos, 'Feliz día de tu muerte 2' es más divertida que terrorífica, y recupera el corazón que muchas veces le falta a las secuelas.
La película utiliza los recursos habituales para instalar la sensación de inquietud en el espacio, la irrupción de la oscuridad, la emergencia del horror como detonante de la culpa. Pero lo hace en perfecta sintonía con la historia de sus personajes.
Ensayo de terror de bajo presupuesto, metódico y predecible. Gabreski ha optado por otorgar a su ópera prima un aire de seriedad singular. Sin embargo, no hay demasiado que esperar de esta de las últimas propuestas de terror del año.
Sumando guiños a los 80 y a la estética del juego, esta adaptación animada de los creadores de los Minions no toma riesgos creativos, pero resulta ágil y efectiva.
Continuación del gran éxito de comienzos de siglo en el que Disney comenzó a reírse de su legado, esta segunda parte no logra alcanzar la perfección del original, a pesar del gran trabajo de Amy Adams y Maya Rudolph.
Como fábula musical de inclusión, que tiene tanto o más de corto publicitario extendido que de verdadero relato de animación, 'UglyDolls' funciona en su lógica naif y falta de pretensiones.
Conjuga la excesiva plástica de los reinos coloridos del Disney animado, cierto sentido dramático de la mirada de Lasse Hallström y el pulso aventurero con el que Joe Johnston parece haber rescatado la narrativa.
'Red Rocket' utiliza con inteligencia una mirada incisiva sobre el presente, empleando materiales efímeros al igual que lo hizo en 'Tangerine' con su puesta en escena digital.
Es una película que mira el mundo del presente con los ojos bien abiertos, y en el ejercicio de su propia consciencia nunca confunde su ficción con la realidad que la precede.
Como su personaje, Lerman observa ese universo con la auténtica intención de integrarse en él y de invitar al espectador a hacerlo también. Carece de tesis, moralejas o lecciones pretenciosas.