Esta película, visualmente impresionante y conmovedora, narra la historia de un niño que crece en una base aérea militar de una antigua colonia. Es una auténtica obra maestra.
Con enorme calidez e idealismo, la directora Amma Asante nos presenta una conmovedora historia de amor real. Su estilo narrativo es cautivador y evoca la esencia y teatralidad de las obras de Richard Attenborough.
Una película muy potente y realizada con mano firme, un film que realmente hace pasar un mal rato al espectador, que rehúsa cualquier gesto paliativo final, y con unas imponentes interpretaciones de Elba y Attah.
En muchos sentidos, el retrato de Mali de Sissako se asemeja al de Egipto y las protestas de la plaza Tahrir en la película 'Winter of Discontent' de Ibrahim El-Batuout. La obra está impregnada de una profunda emoción, que oscila entre la esperanza y la desesperación.
Es una obra de arte radical que viaja en el tiempo hasta las sagradas escrituras, hasta Cervantes y Shakespeare para crear una nueva expresión dramática por sí misma.
La complicada red de cambios narrativos, flashbacks y distintos puntos de vista parece enmarañada, y Emily Blunt, normalmente tan ingeniosa y elegante, está enclavada en un papel quejumbroso e incansablemente llorón.
Es cruda y sombría, con algunos defectos, pero se destaca por su honestidad. Las interpretaciones son sólidas y el manejo del doble sentido en su título es inteligente.
Eddie Marsan destaca en su papel de un ex soldado alcohólico. Se trata de un film impactante que, sin embargo, presenta ciertas deficiencias en su ejecución. Es una película intensa, aunque no carece de imperfecciones.