No se trata en absoluto de un thriller policíaco al estilo de los 'casos sin resolver', sino que en todo momento resulta escandalosamente exagerado, con giros argumentales disparatados y casi oníricos. Sin embargo, es bastante amena.
Se trata de un proyecto personal de exploración y un experimento de reflexión. Tal vez todos seamos como Dick Johnson, sonriendo como si la muerte no tuviera nada que ver con nosotros.
Cuando se levanta el telón en el tercer acto, es el momento de algunas sobreactuaciones y maquinaciones homicidas que resultan exageradas y absurdas, generando incomodidad.
Una extraña tragicomedia accesible y digerible, sin embargo, el cambio tonal no resulta del todo convincente. Sería deseable que hubiera explotado más su potencial como una comedia más ligera.
Risas, buena energía y algunas escenas rocambolescas convierten este análisis sobre las relaciones con familiares lejanos en un divertido viaje de autodescubrimiento.
Una sencilla parábola de desigualdad e injusticia. Los Dardenne son realizadores que creen que el cine debe tener un significado y desempeñar un papel en el mundo real.
Carolina Cavalli hace su debut con este elegante y angular artilugio: una comedia existencial absurda sobre una veinteañera que atraviesa la crisis del cuarto de siglo.
Está magníficamente rodada y excelentemente interpretada por Favino. Desafía el concepto de 'nostalgia' que se refleja en el título. Es una obra potente, profundamente sensible y de gran valor.