Hay sombras de Dickens y Orwell en este empático drama. La película de Loach desafía las normas de lo que se considera buen gusto: se aleja de la sutileza, la ironía y la oblicuidad.
Sorrentino podría esforzarse más. El resultado es un trabajo menor, lúdico y lleno de ideas interesantes. A pesar de todo, cuenta con brillantes florituras que son características de su estilo.
Se trata de una cautivadora película y de un valioso debut, que destaca por sus inesperadas y perturbadoras secuencias oníricas. Estas secuencias evocan a 'Los olvidados' de Buñuel.
Ricky Gervais tiene un papel menor, pero su presencia hace que la película sea sumamente divertida. En los momentos en que no está, la película se mantiene graciosa y añade un toque de ternura.
El final resulta decepcionante, lo cual es una lástima, ya que hasta ese momento la película había sido muy envolvente y la actuación de Alycia Delmore es notable.
Todo está grabado con cierta sofisticación de clase media, con un cinismo aburrido, una sátira poco graciosa, un toque antiamericano y unas ideas sexuales irreflexivamente reaccionarias