Intrigante, aunque no exactamente apasionante; su enfoque de pesadilla necesita un toque narrativo. Está muy bien rodada por Jonathan Ricquebourg y bellamente diseñada por Julia Irribarria.
Sean cuales sean sus defectos, es un drama único y sustancial, totalmente distinto de todo lo que ofrece el cine hoy en día, aunque obviamente siga la estela de los clásicos del pasado.
Sus diálogos frenéticos y sus vistosos planos-secuencia hacen que este entretenido misterio ambientado en los años 50 sea un digno homenaje a 'The Twilight Zone'.
Exquisitamente espeluznante. Misteriosa, musicalmente gloriosa y visualmente arrebatadora. La nítida fotografía en blanco y negro exalta sus momentos de desesperación íntima.
Penélope Cruz rescata esta comedia, que suele ser poco inteligente, ambientada en los años 50 en la España de Franco. Se trata de una historia entretenida, aunque en ocasiones resulta exasperante.
Es una obra cremosamente sensual, espléndidamente observada, generosamente detallada y amueblada. Entré en un trance viéndola y aún no he salido del todo de él.
Un magnífico thriller, Spielberg recrea esta historia real con una gran destreza, un verdadero afán por la narración y su habilidad para encontrar optimismo en cualquier situación.
Esta continuación semi-autobiográfica de John Boorman a su drama bélico 'Esperanza y gloria' es una entretenida, pero ligera, evocación a los altibajos del Servicio Nacional.
La película presenta algunos elementos destacados. Sin embargo, se limita a los estereotipos comunes de los biopics musicales que hemos presenciado en títulos como 'Walk the Line', 'Ray' y 'Dreamgirls'.
Es una antología de escenas en busca de una película y se hace muy larga. Además se olvida de un periodo importante en la vida de Edith Piaf: cuando vivió en la Francia ocupada en la 2ªGM.