La obra maestra ferozmente sombría de Mike Leigh resulta aún más perturbadora tras 28 años. El desdén y el nihilismo que plantea el filme son verdaderamente virtuosos.
Una comedia que a veces logra ser animada, aunque en su mayoría resulta ordinaria. Presenta algunas líneas memorables, pero en términos generales, se siente débil.
Violenta comedia de acción gonzo que resulta extrañamente agotadora y sobrecargada de falta de gracia. Es un recorrido turístico que no lleva a ninguna parte.
Esta comedia negra sobre una mujer blanca que finge un trauma para conseguir seguidores se asemeja a muchas películas que abordan las redes sociales: resulta desconcertante en ocasiones, pero no deja una impresión duradera.
Posee un humor sombrío y un toque de redundancia, resultando en una gran metedura de pata cómica que, posiblemente, no sea tan divertida o relevante como se espera.
Esta película ofrece un espectáculo inusual y sorprendente que impacta al espectador, lleno de momentos de asombrosa originalidad. Su objetivo es dejarte asombrado, y lo logra con creces.
Friedkin y Letts no suavizan sus golpes, y Matthew McConaughey asume el protagonismo de la película interpretando a un sibarita frío y cruel, que encarna la violencia de manera impactante.