Joanna Scanlan brinda su interpretación más destacada hasta la fecha. La obra captura la angustia de una tragedia familiar y presenta una tensión que recuerda a los thrillers de Hitchcock.
En su pura repelencia mal calculada, sus malas actuaciones y su cursilería estrafalaria, irritante y pasivo-agresiva, esta terrible película difícilmente podría ser más desagradable.
Es como un fragmento inacabado e intrigante, aunque genera frustración. La película resulta difícil de seguir, creando una sensación claustrofóbica a la vez que sugiere una apertura o una falta de conclusión, lo que deja a la audiencia cuestionándose.
Es una película en la que la dulzura y la tristeza se entrelazan con un curioso sentido del absurdo que la vida puede ofrecer. Una experiencia cinematográfica enriquecedora y variada.
Stéphanie Blanchoud y Valeria Bruni Tedeschi destacan en esta poderosa y bien narrada historia de Ursula Meier que explora el resentimiento y las tensiones en el hogar.
A pesar de su prometedora premisa de bajo presupuesto, las peculiaridades y elementos innecesarios no logran sacarla de su estado de inercia y melancolía autoinfligidos.
Un conmovedor drama inmigrante que explora la delgada línea entre la niñez y la madurez, así como la transición de la inocencia a la experiencia y la conexión entre el presente y el pasado.
Aun acompañada de una hija que tiene un gran parecido con ella, Huppert parece distanciada de esta sombría historia familiar. Además, su papel como profesora de tenis no tiene la misma fuerza que el de Judy Murray.