La caracterización y la narrativa de esta película parecen estar elaboradas de manera artificial, creando un drama que se siente excesivamente melodramático y poco auténtico.
La trama es insípida y superficial, reminiscentes de un cuento infantil carente de humor. Presenta una historia destinada a los jóvenes, pero sin emoción, y aunque intenta ser un thriller de acción, le falta la intensidad emocional que debería tener.
Kristin Scott Thomas ofrece una interpretación excepcional que añade profundidad a este conmovedor y poderoso drama sobre las complejidades del matrimonio.
Es una cinta que, aunque tiene un enfoque algo artificial, logra transmitir un profundo romanticismo, intensidad y sinceridad, además de contar con instantes realmente brillantes.
La expresión seria de Diaz parece que ha sido impactada por 10.000 voltios de deshonestidad, mientras que Kutcher se encuentra atrapado en el papel del típico chico universitario.
Este nuevo Von Kant presenta un tono más ligero y casi frívolo. Se narra la historia de un hombre sumido en el desamor, lo que genera una reacción de simpatía y complicidad en el público.
Una película que carece completamente de encanto y se siente excesivamente pretenciosa. La escena de sexo es excepcionalmente tediosa, superficial y con una interpretación deficiente.
Es una película de textura densa, contemplativa y bellamente filmada, que presenta un estilo docurrealista y autorreflexivo. Se trata de una obra melancólica, interesante y un tanto opaca.