'Compliance' es una tortura para permanecer sentado. También es cine indispensable. Esta película basada en hechos reales te planteará cuestiones que te rondarán mucho después de haber abandonado la sala.
La visceral puesta en escena de Leigh, especialmente en los momentos más dramáticos, refleja la importancia de una matanza con 200 años de antigüedad que aún tiene mucho que contar en la actualidad.
No hay duda sobre el valor de la película como merecido homenaje a los héroes y a las víctimas de un trágico evento que puede que haya hecho a Boston más fuerte.
'The Birth of a Nation' es una obra oportuna y poderosa. Se trata de una película que provoca y muestra una humanidad cautivadora, posicionándose entre lo mejor del año.
Este un film épico brutal y complicado. Agárrese al poder de un cine sin ataduras y de un DiCaprio estirando sus dotes interpretativas, poniéndose a prueba, ansioso ante el desafío. Eso es algo que no quieres perderte.
La película se ralentiza en los momentos que más necesita generar tensión. Afortunadamente, Smith, con su acento y un compromiso impecable hacia la causa de Omalu, logra mantenerte cautivado de principio a fin.
No serás capaz de dejar este barril de pólvora en un rincón de tu mente y olvidarte de él. Lo que tenemos aquí es una película ardiente y brillante, que seguro que se convertirá en un clásico.
Una de las películas más emocionantes del año, 'Moneyball' se presenta como una obra de béisbol al igual que 'The Social Network' es una historia sobre Facebook: en realidad, ninguna de las dos lo es. Ambas películas exploran la manera en que se juega el juego de nuestras vidas.
Lo mejor de todo es Wilson, quien asume el papel más destacado que le han ofrecido en años y aporta una dimensión humana a esta fascinante historia moral.
Cruise interpretando al coronel nazi Claus von Stauffenberg puede parecer un cebo para el Oscar, pero en realidad no lo es. Cuanto antes lo reconozcas, más disfrutarás de esta satisfactoria película de serie B.
Un poco de frescura habría sido beneficioso. Sin embargo, Abraham, en su debut como director, opta por un enfoque tímido que evoca televisión. Afortunadamente, Kinnear ignora las advertencias. El conflicto de Kearn se refleja en cada palabra y gesto del actor. Su interpretación merece ser elogiada.
Con un crudo y fascinante tratamiento de docudrama, la rigurosa ausencia de manipulación y sensacionalismo solo incrementa el impacto emocional del filme.