Lo mejor es la frescura de la chilena Sara Becker. Aunque esta adaptación plantea ideas interesantes, termina dejando un sabor agridulce, debido a un guion disperso y a personajes que son meras comparsas.
Bajo la cuidada fotografía de Philippe LeSourd y el característico barroquismo pop, se desarrolla una historia impregnada de una melancolía auténticamente dolorosa, llegando a ser incluso abisal.
Entrañable reconstrucción de las actividades del colectivo Jane, es un sensual viaje a la América de los 60. Formalmente impecable, la película está liderada por una sensacional Elizabeth Banks.
Imposible no caer rendido ante esas rimas internas. Lejos de cualquier cripticismo, el rompecabezas que se va armando durante la película es de una claridad diáfana y deslumbrante. Es verdaderamente iluminadora.
Es la mejor película del director. Bayona logra el equilibrio justo entre lo que puede y no debe mostrar. La experiencia para el público, el gran público al que va dirigida, es inolvidable.
Logradísima en lo estético, con buen humor y mejores secundarios, también contiene gore pasado de vueltas y chistes de cáncer, que pueden herir la sensibilidad del espectador equilibrado.
La nueva delicatessen de A24, con Mia Goth en particular, brilla como se espera. Es una pequeña masacre de los años setenta, divertida, sexy y visualmente atractiva.
Nos recuerda que la emoción no está reñida con el rigor, que el arte puede mirar a los ojos de la tragedia y que no hace falta recurrir al sensacionalismo para mostrar cuando el hombre es un lobo para el hombre.
Necesariamente claustrofóbica, 'Alumbramiento' apenas respira en un par de escenas musicales catárticas. La gélida soledad que enfrenta la heroína se percibe como una experiencia personal.
Es imposible no quedar superado y, al mismo tiempo, embelesado por la combinación de tres formatos analógicos, que puede y debe considerarse sublime. Prodigiosa.
Resultona. Podría haber sido una gran película sobre el lado más estúpido de la fama y las enormes sumas de dinero que genera. Sin embargo, su afán redentor la convierte en una propuesta demasiado superficial.
La traslación del romanticismo decimonónico al interior de un club, en la penumbra del cine, resulta efectiva, especialmente en la pantalla grande. Es hipnótica y envolvente.
Banks lo tenía todo para crear una excelente comedia de terror. Sin embargo, a la propuesta le falta nervio y un sentido del ritmo más caricaturesco, como el que solían manejar los hermanos Coen en sus mejores momentos.
Es sorprendente la naturalidad con la que Hers combina diferentes formatos para crear un evocador mosaico impresionista, desembocando en un abrazo tan cálido como el de un clásico de Joe Dassin.