Noé ha vuelto a cumplir. 'Climax' concentra sus rasgos autorales y añade suficientes elementos novedosos que nos dejan más que satisfechos. Los números de baile de urban dance noventero son impresionantes.
Un variado mosaico de personajes que quieren ser tan carismáticos como simbólicos, representantes de un caso o de una posición ideológica. Es tanto un ejercicio de memoria histórica como una película con mensaje para la actualidad.
[Balagov] con precoz sabiduría para la composición y extraordinario dominio de la iluminación y los colores, llega a convertir cada plano de esta impactante ópera prima en una experiencia realmente excitante.
Irresistible incluso para quienes no disfrutan de películas con niños. Chen transforma un angustioso drama social en una delicada comedia costumbrista.
Reducida a apenas dos personajes, pero sobrada de efectos especiales, la fórmula funciona como un ejercicio de ci-fi vintage que tiene el valor de tratar de abrirse camino en un mundo dominado por secuelas.
Funciona como relato de aventuras, lo suficientemente enriquecido con referencias a otros films de la saga como para que encaje en la cosmogonía galáctica y genere expectativas para lo que previsiblemente vendrá.
La acción resulta bastante confusa y el kitsch de las profundidades, que podría haberse llevado al extremo de una cabalgata exuberante, es tan efímero como discreto. Además, el humor brilla por su ausencia.
Meddour y Lyna Khoudri se reencuentran después de la notable 'Papicha' (2019) en una película que comparte similitudes estéticas, temáticas y argumentales. La agradable fotografía acompaña esta propuesta que, aunque familiar, logra cautivar con su estilo.
Quiere ser honesta y humana. Pero, al mismo tiempo, no puede evitar ser muy sentimental, y no tiene demasiado interés como objeto cinematográfico, tampoco la trama musical, ni la romántica.
Sorprendente debut. La premisa del viudo gruñón que rehace su vida podría haberse hundido en un mar de sentimentalismo, pero su enfoque sobrio y austero, lejos de los clichés, logra emocionar.
Ni siquiera la breve presencia de Clémence Poesy logra atenuar el incomodo patetismo de Pierce Brosnan. Se presenta un insípido trauma bélico que se ve saturado por un exceso de sentimientos positivos.
Loable dramatización que trata de desmontar los mecanismos de propaganda del Estado Islámico. Sin embargo, puede dejar la impresión de que no es mucho más que un ejercicio de contra-propaganda para prevenir captaciones.