Fea, antiestética y vagamente pretenciosa, 'Lost River' solo puede considerarse como lo que es: el fallido capricho de un director consentido de Hollywood. Es un verdadero fiasco en todos los aspectos.
Una gran película. Magimel y Juliette Binoche están impresionantes, quizás nunca hayamos visto una obra que logré expresar la emoción que puede provocar un simple bocado. Exquisita.
Kore-eda presenta una nueva mezcla de temas sociales y la infancia que, aunque no alcanza la grandeza de sus obras maestras como 'Nadie sabe' y 'Still Walking', tampoco se siente inferior a 'La verdad' o 'Broker'.
Claustrofóbico thriller de tensión in crescendo que no destaca tanto por su realismo sino por ser una perfecta metáfora de la angustia que todo profesor ha de superar si quiere imponerse en el aula.
La química entre Adèle Exarchopoulos y Vincent Lacoste es lo que da mayor entidad a una película coral tan humana como previsible, perfecta para armar un debate sobre cómo gestionar la disciplina en las aulas.
Una deliciosa comedia, entre íntima y popular, tan emocionante en la transformación personal de Subiotto como en su esperanzador espíritu reivindicativo.
Resulta globalmente disfrutable y fresca, sin caer en lo superficial, aunque nos deja a medias, al igual que muchos de los filmes recientes de Allen. Existe una sensación, con la excepción de la extraordinaria 'Blue Jasmine', de que el genio de otros tiempos permanece retirado.
No hay espacio para ni interés en nada más que plantear situaciones infalibles que descolocan y generan hilaridad. La comedia surrealista de Dupieux se ha convertido en su distintivo.
Derrocha estilo y gracia. Jarmusch se acerca al género desde una perspectiva de comedia lacónica, logrando imprimirle una notable finura y elegancia, incluso ternura. Además, incluye múltiples guiños autorreferenciales y metachistes que añaden un toque risueño.
El arranque es tan impactante que, a lo largo del desarrollo, se ignoran ciertas irregularidades. Es muy entretenida, aunque da la sensación de que podría haber sido más mordaz.
De reencuentros largamente postergados va esta comedia inocentemente negra, genuinamente sentimental, que toma la ruta de una road movie. Destaca la simpatía de Mercedes Morán y la enormidad de los paisajes.
El cineasta armenio-marsellés regresa con una obra encantadora, diseñada para infundir un optimismo profético en el seno de la izquierda francesa, elaborada con esmero.
Espléndida Malena Alterio como absoluta protagonista. Un conjunto que mezcla con elegancia, neorrealismo en pos de justicia social y delirio operístico bajo un barniz de modernidad.
Quizás no sea más que un placer culpable tan distinguido como un anuncio de Ferrero Rocher. Pero esta amoral comedia mantiene un buen ritmo, no está mal escrita y saca el mejor partido de su dorado casting.
La novedad del dispositivo ya merece tres aplausos de salida, pero si además, en tiempos de fluidez poliamorosa, tiene el valor de decir que “amar es permanecer”, quizás tengamos motivos de celebración.
Feel-road movie de manual que oscila entre lo conmovedor y lo naíf, generando el deseo de viajar en camioneta, asistir a un concierto de Izaro y disfrutar de una caña junto al mar.
Madura reflexión sobre la dificultad de traducir los sentimientos en un sistema de vida estable, cosa que atañe a público de todas las edades. Un debut más que prometedor.