El filme resulta excesivamente disperso, sin claridad en su enfoque. A lo largo de la trama, no logra decidirse entre un thriller psicológico, una reflexión sobre el fanatismo religioso o un drama de supervivencia.
Es cine de género, pero también una película de autor. Anger envuelve al personaje con la introspección y tensión adecuadas, mientras que Canet equilibra contención y exceso a partes iguales.
Reconstruye la historia de estos héroes del 'playback' con poca distancia crítica y un interés algo exagerado en dejar bien a los dos 'músicos', gente humilde devorada por un sistema corrupto.
Se sirve de la trama urdida por James, para, en una apuesta muy interesante, efectuar una especie de historia de la música disco y el techno, de sus representación social y estética.
Una película extremadamente delicada y paciente, que en ciertos momentos evoca la pausa y la musicalidad del aclamado cine de Terence Davies. Utiliza las imágenes, las palabras y los silencios precisos.
La animación amortigua ciertos aspectos, pero tanto la narrativa –acompañada de una gran interpretación vocal– como las imágenes de archivo seleccionadas, no logran suavizar la profunda miseria y el horror que se exponen.
Sorrentino nos sorprende ahora ni más ni menos que con Diego Armando Maradona. Resulta un filme bastante menos abigarrado de lo habitual en el director, más seco y conciso si se quiere.
Stünkel rueda con extremada calma, incluso los momentos de mayor tensión. Es un filme muy austero, distinto a cualquier otro que se haya hecho sobre los complejos entresijos de la Alemania Oriental.
Excelente filme en el que destaca su tono mesurado y la contención de sus momentos cumbre, filmados con sutilidad y tan discretos como efectivos efectos especiales. Está repleto de hallazgos.
Posee un pulso destacable al explorar los sentimientos y rechazos que conectan a las personas a lo largo del tiempo. No es una película que asombre, pero ciertamente logra seducir.
Una atmósfera que va haciéndose gradualmente más inquietante sin que apenas notemos el cambio, lo cual genera una experiencia envolvente. Es un filme menos compacto de lo esperado, que avanza por impulsos, aunque está lleno de ideas muy interesantes.
El tema es interesante y contundente, pero el director del filme elige una perspectiva más bien desdramatizada. El ritmo del relato es lento y, en ocasiones, confuso.
A los cineastas norteamericanos les fascinan las historias de grandes estafas. Aquí hay una magnífica veta de oro para hacer realidad el enésimo sueño americano.