La mirada de Branagh no es virulenta. En absoluto. Es el retrato nada acre de una infancia rodeada de cariño que se impone sobre la violencia irracional.
Funciona bien durante su primera mitad, pero después, termina por repetir y reiterar aquellos conceptos que tan bien le funcionan al principio y tan cansinos o alargados resultan después.
Un ritmo tranquilo y hermoso, con escasos diálogos. Parece un documental, aunque no lo es. La única realidad es la de la profunda Calabria retratada como si estuviéramos en el año 1961.
La antología de cinco películas retrata de forma excelente la violencia racial ejercida sobre la comunidad afrocaribeña en la Inglaterra de los años 60, 70 y 80.
Película tan convulsa como fluida que se acoge consecuentemente a cierta estética del cine liberal de Hollywood en los 70, aunque con más fuste ideológico que algunos títulos de Alan J. Pakula y Sydney Pollack.
King ha optado por un formato reducido e intimista que presenta de manera efectiva la dialéctica racial de la época, exponiendo las posturas divergentes y algunas de las formas que, en aquel momento, aún no se habían llevado a cabo para poner fin a la segregación.
Todo Tarantino es excelente, o como mínimo muy bueno. 'Érase una vez en… Hollywood' es el opus de su carrera, la mirada mítico-poética a una época crucial de la cultura popular estadounidense.
Hay momentos de una emoción controlada, pero no por ello menos intensa un mecanismo narrativo perfecto Almodóvar fija con enorme delicadeza todo lo que atañe a la infancia de Salvador y la relación con su madre.
Queda demostrado que el filme biográfico puede tener otro estilo, una normativa distinta que se aleja de la convención, tanto estilística como conceptualmente.
Notable filme. Es un retrato directo y bastante descarnado, además de muy verista. Lejos de la estridencia y los efectos melodramáticos del género del biopic.
Se queda en el escaparate de la corrección, el guion se vuelve algo redundante a medida que avanza la acción y queda la sensación de asistir a un producto entretenido pero sin mucha consistencia.
Sin la firme convicción de Colin Firth y Rachel Weisz, esta película, centrada en una conquista imposible inspirada en hechos reales, carecería de coherencia.
No es un ejercicio cinéfilo. Bellocchio siempre se ha opuesto a los órdenes institucionales, incluida la familia. Sin embargo, su estilo es ahora más contenido y fabulador.