Resulta algo tópico en la forma de presentar a unos y otros, pero posee también elegantes soluciones de puesta en escena que hacen más aterradora, si cabe, la expresión de la violencia.
Es un 'thriller' angustiante y muy cinematográfico. El interés del filme radica en sus giros calculados y en su habilidad para no tomarse demasiado en serio, a pesar de estar enmarcado dentro del género de terror.
Se suma a 'J. Edgar' y 'El francotirador', películas que, aunque no se consideran progresistas, son más éticas que muchas producciones de Hollywood que se autodenominan de izquierdas. Eastwood critica con contundencia a la prensa sensacionalista y a las manipulaciones del FBI.
Es una película sin complejos, un drama desaforado que asume su tono exacerbado desde el primer momento. Es un filme que refleja una realidad a menudo silenciada.
Campillo revive aquellos años de lucha frenética para concienciar a la gente sobre la prevención del sida, recordándonos lo que sucedió. Su ritmo hace honor a las 120 pulsaciones por minuto de su título.
Película con sobresaltos pero sin sustos gratuitos ni parafernalia terrorífica extrema. Es más un relato de atmósfera, donde una mecha de inquietud se enciende lentamente.
Stahelski continúa con su característico estilo en las impresionantes escenas de acción, manteniendo una coreografía impecable. La trama no se siente sobrecargada a pesar de su duración cercana a las tres horas, las cuales transcurren de manera tan fluida como en entregas previas.
Exceso de tiroteos, golpes de artes marciales y planos gore. Las cosas no siempre salen bien por acumulación, sobre todo cuando debajo de esa superficie de hemoglobina no hay nada que rascar.
Un filme bellísimo que no se queda solo en la plasticidad coreográfica de las escenas de acción. Es también una tragedia sobre la ambición política en la China feudal.
Ducournau dirige con una fuerza que trasciende las premisas argumentales presentadas. Se trata de una obra inteligente y orgánica que se inspira en David Cronenberg y en el cine corporal de Claire Denis.
El emocionantes inicio no se traduce en un desarrollo adecuado. La película sacrifica la atmósfera inquietante a favor de algunos giros impactantes y explicaciones demasiado claras.