Green muestra una extrema contención y respeto por los estilemas del cine de terror de los 70, solo que introduciendo un poco de humor y, sobre todo, una jugosa variación del punto de vista.
Sorogoyen trabaja de manera efectiva la contraparte de los dos personajes policías. Se logra una armonía entre la rigurosa investigación policial y el retrato de dos personajes que parecen no tener salida.
No se parece a ninguna otra comedia italiana de reciente factura. A pesar de la originalidad en la historia y en la manera de representar el choque entre culturas opuestas, también resulta ser una película un tanto rudimentaria y excesiva.
Resultado final: respetar escrupulosamente el sentido aventurero de la primera película y apelar a la congratulación de los seguidores de la serie. Sin trampas ni alteraciones, sin riesgos.
Va más allá de la ciencia-ficción con secuencias especialmente violentas, otras de sexo agresivo, composiciones visuales desafiantes y un ritmo tan tenso como denso.
Carece de un inicio original y el guion presenta debilidades cuando la tensión alcanza su punto culminante, pero se trata de una historia de horror bastante equilibrada en lo que respecta a los sustos sorpresivos.
La película presenta escenas que oscilan entre lo visualmente poco atractivo y lo altamente creativo. Aunque no logra ser completamente coherente, representa un avance significativo en la rápida evolución del género de superhéroes. Hay momentos que realmente destacan y son memorables.
Esta entrega se distancia aún más del cine de aventuras y resalta los elementos fantásticos, gracias a la actuación de Johnny Depp como comediante. A pesar de los cambios en los personajes y las caras, la esencia sigue siendo la misma.
Filme fascinante. Una parábola sin palabras que se sostiene por sí misma gracias a su poderosa imagen. Destaca por un estilo de animación delicado, así como por sus tonos y fondos cuidadosamente elaborados.
Salle opone dos personajes enfrentados, hasta cierto punto contradictorios, en un espacio concreto e inalterable, pero también inabarcable. No es, por tanto, un 'biopic' estricto sobre Costeau.
Una película que evoca directamente la nostalgia de la historia original y de una concepción del cine de gran espectáculo. Es un prodigio técnico. Cruise se ha convertido en el único actor de Hollywood capaz de mantener vivo el mito.
Eastwood lleva un accidente de aviación al terreno de 'Banderas de nuestros padres', el de la impostura. Un relato demoledor y de gran cautela expresiva.
Si dejamos de lado unos innecesarios momentos musicales y un exceso de elementos dramáticos, la película resulta interesante en su forma de expresar los miedos colectivos a través del temor y la esperanza individuales.
El meollo de la cuestión está en si la danza acaba siendo o no una liberación en un contexto social represivo, pero los conflictos no acaban de casar bien entre sí.
Es de esas películas que tiene algo que las hace empatizar con un variado tipo de espectador a la vez que obtienen el reconocimiento en los festivales. Es una reflexión honda y envolvente, como los movimientos de cámara escogidos.