Los aires de telefilme no benefician a la intensidad dramática de esta historia que nunca acaba de alcanzar la fuerza necesaria salvo en algunas secuencias. Lo mejor del filme reside en Sophie Nélisse.
Cierto que hay momentos un tanto chirriantes. Sin embargo, en líneas generales, es un filme que captura de manera efectiva las fisuras de un personaje que busca encontrar su equilibrio.
El documental presenta una estética sencilla, reflejando la aparente simplicidad con la que Labordeta vivió su vida. Incluye una valiosa colección de películas familiares y domésticas que aportan un toque personal a su retrato.
Maíllo aparece constantemente para certificar la verdad de su trabajo, pero el procedimiento del filme nos acerca por momentos a las técnicas del falso documental, dejándonos más intrigados aún por el personaje.
El principal problema de la obra es que no ofrece novedades significativas. Stone regresa insistentemente al tema, pero a pesar de la avalancha de imágenes de archivo, persisten las mismas dudas y misterios.
La protagonista, más que la película misma, es deliberadamente ambigua. Sin embargo, es en esta ambigüedad donde el director se destaca con habilidad. ‘Benedetta’ explora de manera acertada un microcosmos cerrado.
Película biográfica que destaca tanto el ideario artístico como el sufrimiento en el amor. Aunque intenta abordar ambas temáticas, no siempre lo logra de una manera armoniosa.
Una propuesta que experimenta con el lenguaje, el relato y las texturas. [...] [Vasconcelos] intenta en todo momento que la realidad familiar se confunda con la ficción filmada. Y en general, lo logra.
Un filme de texto que destaca por el uso de la luz y el color. Con una excelente fotografía, se perfila el tenue y a la vez sofocante universo al que estuvo sometido un artista tan genial.
Ofrece una lectura distinta de la obra del creador de 'Ciudadano Kane', donde se contemplan y analizan sus producciones cinematográficas desde una perspectiva renovadora.
Berlusconi tarda en aparecer y la interpretación de Servillo lo ridiculiza en exceso. Carece de esos momentos tan desbordantes que han caracterizado la obra del director.
Documental interesante, pero quizá demasiado convencional nos ayuda a comprender, si es que era necesario, la importancia de la obra bergmaniana para el nacimiento de la modernidad cinematográfica.
Deja de lado el ornamento estético fácil y la ambientación precisa para recrear interiores palaciegos escoceses de oscura y cruda belleza realista. Destaca la sólida interpretación de Saorsie Ronan.
Callas cantó de una manera inigualable, pero cada escena de este documental evidencia que su vida estuvo marcada por más dificultades que satisfacciones.
El filme, quizás excesivamente formalista, sugiere un ocaso sombrío en lugar del esplendor de la artista y musa, pero resalta constantemente la singularidad de esta figura.
Un filme muy adscrito a la reivindicación emprendida por el cine en cuanto a temas de género, pero también un drama que establece una sólida relación entre todo artista y su obra.
Tahití representa una liberación para Gauguin, marcando el inicio de nuevas sensaciones y formas de expresión a través de su pintura. La película refleja esto de manera efectiva, respaldada por un sólido desempeño de Cassel.
El director utiliza la narrativa en primera persona para explorar sus reflexiones sobre música, arte, política e ideología, capturando todo con una sutil discreción. Se presenta como una auténtica elegía.
Sabemos cosas de Lynch a través de sus propias palabras mientras observamos su proceso de creación. Nos muestra cómo da volumen a sus lienzos y cómo elabora sus emblemáticas texturas orgánicas.