Maíllo aparece constantemente para certificar la verdad de su trabajo, pero el procedimiento del filme nos acerca por momentos a las técnicas del falso documental, dejándonos más intrigados aún por el personaje.
Menos delirante que 'La fiebre de Petrov', el anterior filme del cineasta ruso, pero igualmente densa e intensa. Serebrennikov logra filmarla con justicia.
El principal problema de la obra es que no ofrece novedades significativas. Stone regresa insistentemente al tema, pero a pesar de la avalancha de imágenes de archivo, persisten las mismas dudas y misterios.
El estilo de animación del filme es muy delicado, pero la interacción entre el Holocausto y la situación actual de los emigrados resulta algo forzada, aunque es, sin duda, necesaria.
La protagonista, más que la película misma, es deliberadamente ambigua. Sin embargo, es en esta ambigüedad donde el director se destaca con habilidad. ‘Benedetta’ explora de manera acertada un microcosmos cerrado.
Busca ser un canto cósmico en el que familiares velan de un modo u otro para que se conserve su misterio. Es también un acercamiento íntimo a la vez que un caleidoscopio abstracto.
Película biográfica que destaca tanto el ideario artístico como el sufrimiento en el amor. Aunque intenta abordar ambas temáticas, no siempre lo logra de una manera armoniosa.
Una propuesta que experimenta con el lenguaje, el relato y las texturas. [...] [Vasconcelos] intenta en todo momento que la realidad familiar se confunda con la ficción filmada. Y en general, lo logra.
Un filme de texto que destaca por el uso de la luz y el color. Con una excelente fotografía, se perfila el tenue y a la vez sofocante universo al que estuvo sometido un artista tan genial.
Ofrece una lectura distinta de la obra del creador de 'Ciudadano Kane', donde se contemplan y analizan sus producciones cinematográficas desde una perspectiva renovadora.
Berlusconi tarda en aparecer y la interpretación de Servillo lo ridiculiza en exceso. Carece de esos momentos tan desbordantes que han caracterizado la obra del director.
Documental interesante, pero quizá demasiado convencional nos ayuda a comprender, si es que era necesario, la importancia de la obra bergmaniana para el nacimiento de la modernidad cinematográfica.
Deja de lado el ornamento estético fácil y la ambientación precisa para recrear interiores palaciegos escoceses de oscura y cruda belleza realista. Destaca la sólida interpretación de Saorsie Ronan.
Callas cantó de una manera inigualable, pero cada escena de este documental evidencia que su vida estuvo marcada por más dificultades que satisfacciones.
El filme, quizás excesivamente formalista, sugiere un ocaso sombrío en lugar del esplendor de la artista y musa, pero resalta constantemente la singularidad de esta figura.
Un filme muy adscrito a la reivindicación emprendida por el cine en cuanto a temas de género, pero también un drama que establece una sólida relación entre todo artista y su obra.
Tahití representa una liberación para Gauguin, marcando el inicio de nuevas sensaciones y formas de expresión a través de su pintura. La película refleja esto de manera efectiva, respaldada por un sólido desempeño de Cassel.
El director utiliza la narrativa en primera persona para explorar sus reflexiones sobre música, arte, política e ideología, capturando todo con una sutil discreción. Se presenta como una auténtica elegía.