El diseño de producción y las canciones destacan notablemente. Hay una gran cantidad de buenas ideas, aunque se siente la ausencia de Roald Dahl. Además, Timothée Chalamet presenta una actuación más comedida de lo habitual.
La película se homenajea a sí misma al resaltar la estética que ha sido tan efectiva para la productora. Carece de sorpresas y presenta numerosos números musicales, aunque incluye algunas ideas visuales realmente bellas.
La parte de los niños resulta insoportable, con Florentino Fernández interpretando a un revisor psicótico. Por otro lado, el segmento con Segura, Harlem, un adolescente poco agraciado y un invitado sorpresa presenta algunos momentos de humor apreciables.
Animación muy sencilla y plástica. La música crea la atmósfera ideal del western, pero lo más interesante es la tranquila reivindicación de un personaje femenino realmente único.
Un texto que pervive hoy, a través del fino dibujo animado de Mattotti, se convierte en un espectáculo narrativo de primer orden con dos puntos de vista sobre la leyenda.
Una hermosa combinación de fantasía y poesía que surge de un tema profundamente realista, aunque potencialmente chocante. El atractivo de este excelente anime radica en la tensión entre el realismo y la negación de la misma.
Esta fidedigna y caligráfica versión tiene a Bruno Ganz, mito del cine alemán de los 70, en el papel del cascarrabias abuelo, pero es la niña elegida para Heidi, Anuk Steffen, quien se lleva el gato al agua.
En la confrontación de dos estilos interpretativos tan distintos, el de la veterana actriz y el de esas mujeres y hombres que se expresan mediante su vida en la carretera, reside uno de los muchos aciertos.
Es una película cautivadora. Harrelson se sumerge en la piel de este antihéroe de manera impecable. La historia es más claridad en su enfoque hollywoodense que en su versión en cómic, manteniendo un toque de corrosión.
El filme se apoya en la ambivalencia moral de un guion bien estructurado, aunque algo agotador, y en las destacadas actuaciones del cuarteto protagónico.
Esta es una crítica fervorosa destinada a quienes aman las películas del director: 'Paterson' es una obra maestra del destilado narrativo, de la observación de las pequeñas cosas.
La película presenta las características típicas de las producciones del Sundance Film Institute, pero se desarrolla dentro del género policiaco, mostrando un enfoque más audaz que convierte el thriller en una comedia negra.
Una trama simpática pero mínima. A veces, el filme parece entrar en fases muertas, pero su carencia de grandes ambiciones, sumada al desempeño de todos los actores, logra mantener el interés.
El generoso metraje de 145 minutos ofrece varias oportunidades para explorar el pasado. Sin embargo, más allá de los clichés, se trata de cine de acción en su máxima expresión.
El Russell Crowe de ‘Salvaje’ se asemeja más a un asesino psicótico que a un ciudadano frustrado, lo que lleva la película de Derrick Borte al ámbito del thriller psicológico, aunque carece de una profundización adecuada en su psicología.
La fórmula del filme es interesante y tiene un impacto positivo al principio, pero pronto se torna predecible: se alternan escenas de acción con música, persecuciones de coches y toques de rock, combinando gestos cómicos con réplicas dramáticas.
Como relato de una pasión amorosa que involucra a dos personajes antitéticos, el filme de Michaël R. Roskam resulta aceptable, pero flojea como drama criminal.