El director parece haber puesto poco esfuerzo en su nueva película de zombis, que se aleja de lo habitual. Aunque contiene elementos de terror 'gore', se presenta más como un filme de acción con toques de comedia.
Es una interpretación cómica de la saga de 'Ocean’s Eleven'. Destaca por su desinhibido sentido del humor, aunque resulta ser una película bastante liviana y etérea.
El filme se presenta como una aventura criminal que sigue a una antiheroína. Sin embargo, Kusama se enfoca en explorar las profundas divisiones, tanto internas como externas, que enfrenta su personaje.
La serie, que impresiona visualmente, refleja claramente la obra de Ridley Scott, destacando un diseño de producción que es tanto sencillo como elegante.
Es un 'giallo' en toda regla, un tributo a este género. Lo más destacable es cómo se crea un ambiente de terror operístico, utilizando 'Rigoletto' como telón de fondo, lo cual logra el director con maestría.
Es comprensible que Nick Cassavetes busque alejarse del estilo inigualable de su padre. Sin embargo, el resultado es una película como 'La bala de Dios', que parece carecer de entusiasmo y dedicación.
La fisicidad se destaca en el regreso del estoico asesino a sueldo, quien nos sorprende con intensos tiroteos cuerpo a cuerpo y una coreografía visual deslumbrante.
Funciona como un eco de su predecesora, con excelente música, fotografía y actuaciones. Sin embargo, resulta más esquemática, menos rica en detalles y un tanto fría.
Carece de la originalidad del anterior filme. Es más vertiginosa y contiene más acción por metro cuadrado, pero no sorprende como aquella. Se presenta como un relato trepidante, a pesar de tener poca tensión dramática.
Ya no opera con la misma exactitud que en su primera entrega. Los nuevos episodios se ven afectados por un exceso de bromas, situaciones ridículas y un humor poco sutil en las aventuras del padre descontrolado y su conservadora progenie.
Es fascinante cómo Portabella presenta a diferentes personajes, permitiéndoles dialogar libremente ante la cámara. Esto crea una visión amplia donde se comparten ideas sin imponer puntos de vista.