Da la sensación de que tras tensar mucho la cuerda en la primera entrega, Rico ha decidido observar a sus mujeres y el mundo de una forma más tranquila.
Un retrato sólido y honesto contado de manera equilibrada y tensa, sin grandes sobresaltos. El cambio de un conflicto a otro se realiza con total naturalidad, lo que es uno de los mayores aciertos de la película.
No es una película impecable, tiene sus altos y bajos, con ciertas escenas cautivadoras y otras que desentonan. Sin embargo, ‘Baby’ refleja fielmente la visión que Bajo Ulloa ha querido plasmar, lo cual es digno de reconocimiento.
La película navega con habilidad entre la realidad y la fantasía, combinando gestos calculados con momentos espontáneos. Aborda los desafíos que enfrenta una pareja cuando se entera de que van a ser padres, mostrando la complejidad emocional de esta experiencia.
Sorogoyen maneja hábilmente el formato panorámico, capturando los espacios abiertos y cerrados de manera excepcional. Sin embargo, hay ciertos elementos del guion que se sienten forzados y afectan la fluidez del drama.
Una excelente muestra de cómo el cine brasileño actual aborda el terror y lo sobrenatural. Las dos direcciones que toma la historia son distintas y no logran fusionarse por completo, lo que impide que se alcance un equilibrio que las una.
No hay lugar en 'Alanis' para los elementos más oscuros, lo que no implica que sea una película condescendiente o suave. Al contrario, aborda temas difíciles con valentía, sin caer en el dramatismo excesivo.
La explosión de un edificio familiar marca el inicio de una trama llena de tensión y drama. Este evento trágico se convierte en el punto de partida para explorar las complejidades de las relaciones humanas y el impacto del desastre en la vida de los personajes.
La película comienza de manera perturbadora y genera inquietud, pero se torna más melodramática en su desarrollo. Destaca por su notable contención tonal, lo cual es digno de reconocimiento en este tipo de relato.
Ando y su codirector, Masayuki Miyaji, narran la aventura con una claridad que podría mejorar. Sin embargo, brillan en la forma en que dibujan los movimientos, aportando un estilo distintivo que muestra el talento de estos dos prometedores debutantes.
Funciona de manera efectiva gracias a la cámara que sigue a los personajes. Está impregnada de matices y una profunda tristeza que los Dardenne logran expresar con naturalidad.
El manchego adapta de forma libre a Cocteau, manteniendo su esencia. La manera en que utiliza el espacio y los decorados, así como la difuminada frontera entre ficción y realidad, es simplemente magistral.
La trama, compleja y sorprendente en igual medida, es fascinante y perturbadora. Sin embargo, lo más importante es el diseño del escenario: una modernidad que apoya una idea y una emoción.
Destaca principalmente en la construcción de sus personajes, quienes son retratados de manera ambigua, transparente y lógica, aunque también muestran rasgos irracionales y violentos. Sin embargo, la exposición de las situaciones a las que se ven confrontados no resulta tan efectiva.
Uno sale del cine sin saber de qué manera exacta le ha afectado el filme, y eso ya es un triunfo. Todo es tan insólito como magnético, desagradable y fascinante.
La fusión entre el simio King Kong y el ‘kaiju’ Godzilla presenta un atractivo, pero hay ocasiones en las que la combinación de dos fuerzas poderosas no logra un resultado efectivo.