Tensa y dura, esta obra refleja la desatención del hijo y la degradación de la pareja. Zvyagintsev despliega una poderosa fuerza visual, similar a la que mostró en sus películas anteriores, 'Elena' y 'Leviatán'.
Explora de manera sencilla, sin excesivos malabarismos dramáticos, las relaciones de pareja, las relaciones de clase y las relaciones entre culturas distintas.
Es muy hipnótico, entre lo esotérico, lo fantástico y el documento de un mundo perdido. Patiño se posiciona en la cúspide de este nuevo cine gallego, un cine que, aunque minoritario, resulta abrumador.
Entre naif y didáctico, la película destaca por su colorido y animación. Su tono combina la divulgación con la recreación de un mundo artístico estilizado.
La joven directora lituana Marija Kavtaradze destaca por su paciencia al desarrollar de manera gradual la conexión entre los personajes. Es una obra simple que aborda una relación llena de matices.
Su humor no logra impactar, careciendo de gags memorables. Los anacronismos intencionados y los guiños a la serie 'Sherlock' no generan el efecto esperado.
La representación de un momento tumultuoso en la historia de Noruega no logra ser precisa y puede resultar confusa. Sin embargo, la película resalta y se desempeña efectivamente en el contexto épico.
Un producto entretenido que cautivará más a los amantes del cine del Oeste que a los aficionados al género fantástico. Los actores, especialmente Harrison Ford, parecen estar disfrutando del rol sin tomárselo demasiado en serio.
Cabalga entre el excesivo cuidado en la recreación estética y la soterrada tensión que anida en el texto. La potencia emocional de los deseos callados no llega a expresarse en toda su magnitud en las imágenes.
Metáfora sobre el tema de los refugiados, funciona mejor cuando no es explícito el discurso político, es decir, cuando el relato fluye en su vertiente fantástica.
Ofrece una extensa variedad de personajes, entornos y elementos característicos del mundo de la fantasía infantil, presentados de manera sencilla; carece de audacia, pero muestra firmeza.
Resulta inquietante sin aparentarlo, fantástica sin ser una cinta de género, y procura un estimable retrato de la América profunda. Sabe ofrecer la mirada del 'extranjero' sobre la compleja realidad estadounidense.
Ha finalizado tan bien como comenzó: de manera excepcional. Se destaca como uno de los wésterns más sobresalientes del siglo XXI, manteniendo su esencia fantástica.
Jenkins se desvincula de ciertos patrones del cine de superhéroes, rescatando elementos que habían sido olvidados entre toneladas de efectos especiales. Con Gal Gadot, han dado vida a la mejor versión de Wonder Woman.
Gunn logra desmantelar todo y sumergirlo en el delirio y la parodia. Esa es la única ventaja que tiene este escuadrón suicida en comparación con la versión anterior.