Lo que está bien para una breve duración no se sostiene durante 81 minutos: la película se alarga, carece de tensión, presenta momentos algo ridículos y disipa una premisa inquietante con algunos sustos distribuidos por doquier.
El filme presenta un humor característico de los dibujos animados, combinando ironía hacia Hollywood con las actuaciones medidas de De Niro, Jones y Morgan Freeman, quienes demuestran su experiencia a lo largo de la historia.
Muchos ingredientes no son utilizados de manera adecuada, lo que lleva a un resultado que se sitúa entre el remake, el pastiche y una broma sin sentido, muy alejado de la tensión y el humor negro que caracterizaba a la obra original.
Breillat, en un notable ejercicio de contención, evita en todo momento la melodramaticidad. Cada escena crucial de la película es capturada con planos muy cerrados, lo que intensifica la experiencia del espectador.
Una clásica película que explora el encuentro de amigos y las rivalidades que surgen. Aunque falta originalidad al ser un 'remake' de 'Le prénom', los actores logran sostener la trama con sus interpretaciones.
El tono de la película se presenta como una comedia con un matiz burlón, pero también incluye elementos dramáticos. Se exploran seis situaciones donde la excitación sexual se manifiesta de maneras inusuales.
En la primera escena se aborda el tema del suicidio, aunque resulta poco convincente. Sin embargo, a medida que avanza, la película comienza a tener un enfoque más coherente y explora de manera efectiva los conflictos internos de los personajes.
El director parece haber puesto poco esfuerzo en su nueva película de zombis, que se aleja de lo habitual. Aunque contiene elementos de terror 'gore', se presenta más como un filme de acción con toques de comedia.
Es una interpretación cómica de la saga de 'Ocean’s Eleven'. Destaca por su desinhibido sentido del humor, aunque resulta ser una película bastante liviana y etérea.
El filme se presenta como una aventura criminal que sigue a una antiheroína. Sin embargo, Kusama se enfoca en explorar las profundas divisiones, tanto internas como externas, que enfrenta su personaje.
La serie, que impresiona visualmente, refleja claramente la obra de Ridley Scott, destacando un diseño de producción que es tanto sencillo como elegante.
Es un 'giallo' en toda regla, un tributo a este género. Lo más destacable es cómo se crea un ambiente de terror operístico, utilizando 'Rigoletto' como telón de fondo, lo cual logra el director con maestría.
Es comprensible que Nick Cassavetes busque alejarse del estilo inigualable de su padre. Sin embargo, el resultado es una película como 'La bala de Dios', que parece carecer de entusiasmo y dedicación.