La fisicidad se destaca en el regreso del estoico asesino a sueldo, quien nos sorprende con intensos tiroteos cuerpo a cuerpo y una coreografía visual deslumbrante.
Funciona como un eco de su predecesora, con excelente música, fotografía y actuaciones. Sin embargo, resulta más esquemática, menos rica en detalles y un tanto fría.
Carece de la originalidad del anterior filme. Es más vertiginosa y contiene más acción por metro cuadrado, pero no sorprende como aquella. Se presenta como un relato trepidante, a pesar de tener poca tensión dramática.
Ya no opera con la misma exactitud que en su primera entrega. Los nuevos episodios se ven afectados por un exceso de bromas, situaciones ridículas y un humor poco sutil en las aventuras del padre descontrolado y su conservadora progenie.
Es fascinante cómo Portabella presenta a diferentes personajes, permitiéndoles dialogar libremente ante la cámara. Esto crea una visión amplia donde se comparten ideas sin imponer puntos de vista.
Tensa y dura, esta obra refleja la desatención del hijo y la degradación de la pareja. Zvyagintsev despliega una poderosa fuerza visual, similar a la que mostró en sus películas anteriores, 'Elena' y 'Leviatán'.
Explora de manera sencilla, sin excesivos malabarismos dramáticos, las relaciones de pareja, las relaciones de clase y las relaciones entre culturas distintas.
Es muy hipnótico, entre lo esotérico, lo fantástico y el documento de un mundo perdido. Patiño se posiciona en la cúspide de este nuevo cine gallego, un cine que, aunque minoritario, resulta abrumador.
Un juego que explora de manera fascinante la interacción entre la realidad y la imaginación, mientras se desarrolla en la pantalla de forma sutil y a menudo inconsciente.
Entre naif y didáctico, la película destaca por su colorido y animación. Su tono combina la divulgación con la recreación de un mundo artístico estilizado.
La joven directora lituana Marija Kavtaradze destaca por su paciencia al desarrollar de manera gradual la conexión entre los personajes. Es una obra simple que aborda una relación llena de matices.
Su humor no logra impactar, careciendo de gags memorables. Los anacronismos intencionados y los guiños a la serie 'Sherlock' no generan el efecto esperado.
La representación de un momento tumultuoso en la historia de Noruega no logra ser precisa y puede resultar confusa. Sin embargo, la película resalta y se desempeña efectivamente en el contexto épico.
Un producto entretenido que cautivará más a los amantes del cine del Oeste que a los aficionados al género fantástico. Los actores, especialmente Harrison Ford, parecen estar disfrutando del rol sin tomárselo demasiado en serio.
Cabalga entre el excesivo cuidado en la recreación estética y la soterrada tensión que anida en el texto. La potencia emocional de los deseos callados no llega a expresarse en toda su magnitud en las imágenes.