Es una combinación de géneros, estilos y tonalidades que opera de manera irregular. Presenta momentos entretenidos, respaldados por sólidas actuaciones.
El punto de partida de esta comedia francesa es claro y directo. Las cuatro actrices logran suavizar la histeria del guión, sin embargo, la comedia negra que se anticipaba termina siendo excesivamente domestica.
Fastuoso relato entre realista y fantástico, repleto de códigos adolescentes y románticos. Es disfrutable para diversas edades y ofrece una experiencia entretenida.
Película pequeña, mesurada y tensa, aunque carece de sobresaltos. Su ritmo pausado puede resultar intrigante para algunos, pero para otros puede ser una experiencia un tanto monótona. A pesar de su atmósfera contenida, la trama no logra captar del todo la atención del espectador.
El filme presenta la frescura típica de una ópera prima. En ocasiones, se siente como una colección de instantes aislados en lugar de una narración cohesiva. A pesar de sus imperfecciones, deja entrever un potencial para futuros logros, tanto de manera individual como colectiva.
El papel de Coltrane es esencial, al igual que la impecable mecánica narrativa que presenta la película. La vida es retratada en su totalidad de una manera sorprendente por la cámara cinematográfica.
Preciso, precioso, naturalista y también amargo retrato de la deriva de una adolescente en el tránsito difícil de los 11 a los 12 años. Un soplo de sinceridad fílmica.
Tiene algo de montaña rusa. Sea una elección consciente o el resultado de una narrativa algo dispersa, le confiere también su personalidad. Brilla esencialmente el trabajo de Lennie y el resto del reparto.
La película busca una épica que resulta un tanto incómoda, especialmente al exagerar hasta el más mínimo detalle, acompañada de una música que, en su afán de ser grandilocuente, desvirtúa la frescura y espontaneidad que se pretendía.
La película sigue la tradición de las obras que parodia y presenta chistes de dudosa calidad junto a momentos que resultan algo graciosos. Se mantiene en la fórmula habitual.
No es exactamente una película dramática. La falta de prejuicios al abordar una historia de este tipo se enfrenta a un exceso de sensibilidad, algo riesgoso cuando puede derivar en sensiblería.
Uberto Pasolini se apoya en la excelente actuación de sus dos protagonistas para tratar temas profundos como la muerte y la separación, presentándolos con un tono luminoso y ligero.
Larraín observa por primera vez el Chile contemporáneo y los movimientos urbanos en este filme, que destaca por el extraordinario trabajo de la actriz Mariana Di Girolamo.
Tiene muy buenas ideas y peores resoluciones. Hay imágenes cautivadoras y perturbadoras, pero el tono general carece de la rugosidad que su trama sugiere.