Salen todas y todos los esperados y se enfrentan a un villano histriónico representado por un Jason Momoa excesivamente enérgico. Es un puro delirio, con un exceso descontrolado.
Russell mueve los hilos de su hiperbólica trama confiando en sus intérpretes, la reconstrucción retro de la época y los vaivenes de un relato que a ratos interesa, en otros desconcierta y en la parte final se acelera.
Es un filme de personajes que plantea una interesante pregunta: ¿puede nacer una gran amistad y complicidad entre un ladrón y su víctima? La película examina esta aparente contradicción de manera efectiva.
Es evanescente, más atenta a las fugas casi fantásticas que a una cierta virulencia combativa en cuanto a los temas tratados. Un peculiar ‘coming of age’ muy ‘britpop’.
La película, adaptación de la novela homónima de Herman Hesse escrita en la Alemania de entreguerras, conserva el espíritu conciliador al presentar los enfoques vitales de dos grandes amigos.
Una aventura fantástica infantil, ingenua e inocente, destinada a un público indeterminado, sea o no seguidor del famoso videojuego original, con un Jim Carrey pasado de vueltas.
Es un análisis del comportamiento de las mujeres a lo largo de las generaciones, aunque es bastante superficial y no se atreve a explorar en profundidad.
Scorsese presenta un drama que cierra un amplio ciclo sobre el crimen organizado, mientras brinda una lección condensada sobre la historia de Estados Unidos en el siglo XX.
Es curioso por su raíz genérica e incluso por la forma en que se filmaron los espacios abiertos. Sin embargo, carece de sustancia dramática y se desarrolla a través de excesivos clichés, presentando una clara dicotomía entre buenos y malos.
Es un wéstern hermoso y tranquilo, con un ritmo suave y sin excesiva tensión. A la vez, es un anti-wéstern: minimalista y evitando la iconografía convencional del género.
De las disquisiciones sobre políticas económicas y éticas sociales, la película deriva hacia una oda a la comprensión y la aceptación con dos excelentes actores.
La película narra la complejidad de sus rencillas y amistad, al mismo tiempo que destaca su arte único. John C. Reilly y Steve Coogan brillan en sus interpretaciones, realmente formidables.
Franco reproduce de manera fiel la gestación y rodaje de 'The Room', riéndose, ya que aquéllo fue también un gran chiste, al mismo tiempo que evoca con respeto. Es una obra muy divertida y a la vez emotiva.
El director establece un ritmo pausado y sereno, enfatizando el aspecto tragicómico de la historia mientras no renuncia a los elementos cómicos. El resultado es agridulce: resulta agradable pero también tiene un toque punzante.
Sorrentino tenía para varias películas, pero lo ha concretado todo en una. Excesiva, ambiciosa y banal pese a las miradas sabias de un Caine en excelencia interpretativa.
Todo lo bueno que tiene el planteamiento choca con el conservadurismo de su estilo (narrativo, interpretativo, musical), por lo que se produce desequilibrio entre fondo y forma.
Pegg, Frost y Mottola aportan a la película un exquisito sentido del humor, combinando momentos espectaculares al estilo de Hollywood con una inusual mezcla de ternura y ácido sarcasmo.