Lo mejor de este nuevo ‘biopic’ sobre Marie Curie reside en su estructura. Satrapi rueda con elegancia, pero con frialdad, y Rosamund Pike pone el resto.
Concisa aunque con algunas veleidades estetizantes, esta biografía de la escritora Marie de Régnier es una reivindicación del sexo y la curiosidad por el cuerpo.
Cerca del filme de montaje. Homenaje, restauración y análisis, todo a la vez. Es una propuesta bastante particular, un filme lúdico y por supuesto histórico, pero al mismo tiempo muy didáctico.
Es una película biográfica que se adentra en las áreas más complejas y dolorosas de la vida del artista retratado. Las actuaciones son sólidas, aunque la narrativa se siente plagada de clichés.
Gray configura una de sus obras más atrevidas y a contracorriente, quizás no tan redonda como sus thrillers melodramáticos, pero igualmente intensa, bella y personal.
La película resulta excesivamente académica y los momentos más intensos, aunque presentes, transmiten una sensación de frialdad. Sin embargo, la actuación de la actriz polaca Karolina Gruszka destaca notablemente en su papel.
La sensación es que se han eliminado pasajes quizás no tan superfluos para entender mejor los vaivenes de la pareja. El director pinta bien el contexto histórico.
'El hobbit' y 'El señor de los anillos' han logrado un gran éxito popular, sin embargo, la vida de su autor, J.R.R. Tolkien, tal como se presenta en esta película, no resulta tan intrigante a pesar de sus ideales juveniles.
Un filme conservador que no termina de abordar con firmeza los temas que plantea, y en ciertos aspectos se adhiere a la estética del cine Disney más clásico y familiar.
Un sugerente ejercicio sobre perspectivas complementarias en el que resulta primordial el trabajo con el blanco y negro y el color, por separado o mezclado en algunos encuadres.
Es tan crítica y cínica como humorística y evasiva, un muestrario ingenioso e inteligente del humor que viene desplegando Dumont mezclado con elementos procedentes del cine cómico mudo.
Hay filmes que se basan esencialmente en el choque actoral, muy por encima de tramas. El problema es que a medida que avanza, la película se reduce a ese juego interpretativo.
Su director se pierde un tanto en los laberintos de la ambiciosa trama, y cuando encuentra el tono, lo hace demasiado amable y transparente. Muchos elementos, no siempre bien ensamblados, que diseñan un conjunto bastante entretenido.