Un biopic al estilo clásico, más centrado en la vida personal de la protagonista que en su trayectoria artística. Aunque está bien ambientado, le falta la fuerza y la intensidad que se espera de una figura como Colette.
Es el estigma de las dos Españas, aunque representado de una forma distinta en la que el director, elegante y a la vez tenso, no carga las tintas sino que busca ese punto medio perfecto.
Lo más interesante, además de su sencilla técnica de animación, reside en la visión nada complaciente que da de Buñuel y de algunos de los métodos que utilizó para reconstruir una realidad atávica.
El filme se siente algo pesado en su oscilación entre el pasado y el presente del protagonista. Sin embargo, resulta interesante al enfocarse en él y utilizar a Hitler como un mero pretexto.
El peculiar juego de gato y ratón se extiende durante buena parte de la película, hasta que el castillo deja de ser un refugio seguro. A partir de ese momento, la historia comienza a decaer, ya que los personajes no logran ofrecer más de lo que ya han mostrado.
La ha dirigido el francés Arthur Harari, sumamente respetuoso con los motivos, decisiones y actuaciones de Onoda. (...) cuenta muy bien los motivos estratégicos que llevan a Onoda a la isla filipina (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)
Miradas lánguidas, pasiones sostenidas, rechazos y las notas de un piano melancólico en una nueva muestra de cine británico de 'qualité', bien ambientado y ornamentado.
Tiene todo lo que esperamos en una película muy british. Una historia sin sorpresas que combina la literatura, la amistad, la lealtad a unos principios, la carga del pasado y el romance.
No logra trasladar del todo el espíritu 'pulp' de las viñetas. La primera parte es superior a la segunda, y el relato resulta más atractivo en sus contornos que en sus aspectos centrales.
Su excesivo metraje acumula géneros y rebosa complicaciones argumentales. Además, los actores tienden a sobreactuar. A nivel dramático, la película es pura superficialidad.
Garbarski aborda el Holocausto con un enfoque humorístico, pero su propuesta se queda un poco ambigua. La película oscila entre la tristeza, un humor algo superficial y un tono conmovedor.
Una delicada adaptación que respeta la prosa de la autora, manejando con habilidad su carácter literario. Utiliza la voz narrativa de manera efectiva y cuenta con Mélanie Thierry en el papel de Duras, quien ofrece una interpretación sobresaliente.
Es una amalgama de bocetos, historias y mezclas genéricas; presenta elementos de drama, film noir y cine político, sin dejar de lado la ensoñación poética. A menudo, se siente más como una reflexión nerudiana que una biografía del propio Neruda.