'El hobbit' y 'El señor de los anillos' han logrado un gran éxito popular, sin embargo, la vida de su autor, J.R.R. Tolkien, tal como se presenta en esta película, no resulta tan intrigante a pesar de sus ideales juveniles.
Un filme conservador que no termina de abordar con firmeza los temas que plantea, y en ciertos aspectos se adhiere a la estética del cine Disney más clásico y familiar.
Un sugerente ejercicio sobre perspectivas complementarias en el que resulta primordial el trabajo con el blanco y negro y el color, por separado o mezclado en algunos encuadres.
Es tan crítica y cínica como humorística y evasiva, un muestrario ingenioso e inteligente del humor que viene desplegando Dumont mezclado con elementos procedentes del cine cómico mudo.
Hay filmes que se basan esencialmente en el choque actoral, muy por encima de tramas. El problema es que a medida que avanza, la película se reduce a ese juego interpretativo.
El planteamiento es bastante interesante. Andò elige un estilo más costumbrista, como si buscara hacer una película más accesible, en lugar de realizar un análisis profundo sobre el arte de la creación literaria.
Su director se pierde un tanto en los laberintos de la ambiciosa trama, y cuando encuentra el tono, lo hace demasiado amable y transparente. Muchos elementos, no siempre bien ensamblados, que diseñan un conjunto bastante entretenido.
Un biopic al estilo clásico, más centrado en la vida personal de la protagonista que en su trayectoria artística. Aunque está bien ambientado, le falta la fuerza y la intensidad que se espera de una figura como Colette.
Branagh se lo pasa en grande resolviendo con destreza, tanto delante como detrás de la cámara, un juego especulativo que explora las raíces del suspense y la intriga.
La figura y el periodo son realmente fascinantes. Sin embargo, la película se centra más en la vida personal del embajador, lo que provoca que en ocasiones caiga en un melodrama sentimental.