Ocasión perdida: la película intenta utilizar la comedia para crear conciencia sobre la parálisis cerebral. Sin embargo, el guión es deficiente, ya que el humor no resulta efectivo y logra casi el efecto opuesto al que pretende.
Alegato animalista, drama sobre los márgenes de la sociedad, thriller de atracos... Dogman es una película repleta de capas que se sostiene firme en una solvente ejecución y en una interpretación central digna de quitarse el sombrero.
Simpática, aunque un poco inferior a su predecesora. Aún así, se mantiene como una película tierna, familiar y nostálgica, aunque en esta ocasión se notan algunas debilidades.
Juego, set y partido para 'La unidad: Kabul', una serie que no se asemeja a nada de lo que se está emitiendo hoy en día y que se atreve a abordar uno de los traumas occidentales más recientes, dándole voz a aquellos que no la tienen. Bravo.
La mejor serie española de lo que va de año: tiene un discurso potente, magistrales interpretaciones repletas de naturalidad y una puesta en escena sobria y bien ajustada a las necesidades de la narración.
Dura pero luminosa, esta película dramática nos lleva a revivir una época convulva y a comprender cómo la decisión de emigrar, una opción solo apta para privilegiados, es a veces la única vía para asegurarse un futuro.
No es una mala película, pero sufre al no presentar ni una sola idea novedosa; casi todo lo que ofrece ya nos resulta familiar y, probablemente, lo hemos presenciado en exceso.
Extraordinaria película de animación con aroma a Óscar. Es preciosa en forma y fondo y alcanza unas cotas de calidad unidas a potentísimos valores que solo nos puede llevar a aplaudir. Fantástica, muy recomendable.
No es un desastre absoluto, pero cumple por la mínima: 'Nunca te sueltes' tiene ideas muy interesantes, pero le exige al espectador que ponga mucho de su parte para sacar algo del metraje.
Dentro de su sencillez y su modestia, estamos ante una película autosuficiente, interesante y con más lenguaje cinematográfico que muchos de los largos que llegan a las salas comerciales cada semana.
Almodóvar adapta su estética al oeste estadounidense, aunque se siente como un ejercicio de estilo que carece de profundidad. Al final, se queda con la sensación de que podría ofrecer más.
El minuto heroico cumple eficazmente con su objetivo de despertar el interés del público, aunque es evidente que habría sido beneficioso explorar en mayor profundidad algunos temas inquietantes.
Cumple con el cometido de servir de advertencia y de denunciar toda una serie de prácticas deleznables que ponen en riesgo la salud y la vida de las personas. Ojalá fuese aún más rotunda y contundente en la forma.
La segunda temporada de Pesadillas retrocede un poco, ya que, aunque intensifica el contenido gore en ciertas escenas, se centra en un solo arco argumental y se complica, lo que conduce a un desenlace que se puede anticipar fácilmente.
Un relato conmovedor que presenta la adicción de las drogas como un espejismo. Se enfoca en la recuperación, los desafíos de la salud mental y la importancia de la autoaceptación.
Una miniserie que parece pertenecer a otra época. Una historia cautivadora, una bellísima Italia inmortalizada en blanco y negro e interpretaciones estupendas. Una cita obligatoria con una serie que es cine puro.