Lo que redime el asunto es Michael Douglas. Cada vez que aparece hipnotiza y logra una vez más lo imposible: hacernos empatizar con un tipo moralmente repelente, cínico y egoísta. Sin él la cinta podría ser infumable, pero gracias a él se vuelve aceptable.
Aunque carece del elemento sorpresa, y es un tanto injusto exigirlo, la película ofrece aventura y una comedia ligera ideal para toda la familia. En su mayoría, los chistes funcionan y cada personaje tiene la oportunidad de brillar.
Aquí encontramos tantos aciertos como desatinos. No cae en el terreno de la comedia desechable, pero no se eleva hacia el olimpo donde vive la verdadera magia.
La pura factura técnica puede ser adecuada para la publicidad, pero los verdaderos méritos del cine se encuentran en las historias, los personajes y la observación. En estos aspectos, 'Hop' no logra mantener el nivel esperado.
La cinta se aleja de estridencias y efectismos, destacando el talento del elenco de actores que logra reunir. Cholodenko, consciente de este aspecto, elige construir su narrativa desde una perspectiva más humana y equilibrada de lo que suele verse.
Es una cinta poderosa, que transmite sensaciones únicas, feroces e inadmisibles de pérdida. Es del tipo de películas que únicamente podemos experimentar por primera vez.
Es cierto que no deja de ser una tremenda aventura bellamente filmada en casi todo su extensión, pero al desembocar en tal desbarajuste, provoca tanta extrañeza como decepción viniendo de un director como Wright.
Una fórmula bien hecha. El resultado es adolescente, divertido y olvidable. Eso sí, sabe perfectamente a quién está dirigido y todo lo que hace, por muy ridículo que sea, lo hace bien.
Kaurismaki ha anunciado que después de esta cinta se retira del cine. Sería una pérdida para el séptimo arte que esto ocurriera, pero si es así, 'El otro lado de la esperanza' es una despedida en grande de uno de los grandes cineastas actuales.
Esta segunda parte está pensada para el fan más recalcitrante que le perdonará a su héroe lo que sea, y aunque divierte, se siente como una oportunidad desperdiciada.
Realizada con cuidado para no herir sentimientos, esta fábula bien intencionada parte de una estupenda premisa pero pronto pierde fuerza: se torna repetitiva y deja de lado la sátira negra.
Demostrando ingenio y osadía, aunque a ratos también un poco de tedio, nos enfrentamos a una cámara que literal y metafóricamente vuela por los pasillos del teatro y las calles de Nueva York.
Chenillo, directora debutante, demuestra buen ritmo para la comedia, aunque se queda un poco corta en lo que al drama se refiere. De todas formas, es una película honesta y convincente, al margen de los reparos que se le puedan hacer.
La historia carece de profundidad y resulta insatisfactoria. La actuación del joven elenco es deficiente y los diálogos son tan confusos que es necesario explicarlos para que los espectadores puedan comprender la trama.