La película solo reproduce escenas del original sin explorar ni desarrollar su concepto. Aunque ofrece indicios de cuestionamientos existenciales, se convierte en un producto que depende en exceso de su antecedente.
Es un deleite una película donde lo poco que se dice es importante, que no cae en reiteraciones innecesarias, que obliga al espectador a estar atento a todo lo que ocurre y se oye en pantalla, a ser casi un activo participante.
De una película protagonizada por Dwayne Johnson y un gorila albino gigante, no se puede esperar coherencia, sobriedad o lógica. Tal vez por esto 'Rampage', que podría ser catalogada como una basura, termina funcionando tan bien.
En una comedia, el uso de vómitos, chistes sobre erecciones y adultos discutiendo como niños revela que hay un problema evidente. La situación es alarmante.
Es una historia que se destaca entre lo mejor del año. Aunque no logra crear un escenario tan amplio y profundo, esto no impide que obtenga un resultado inteligente y maduro, que invita a la reflexión sobre lo que hemos presenciado.
Esta película destaca como una de las más hermosas del director. La estética de cada plano es indudablemente atractiva. Sin embargo, se podría haber deseado una mayor profundidad en su temática y personajes más claramente delineados.
La película presenta momentos vibrantes y un escenario cautivador, pero no logra conectar las tres historias, resultando en una narrativa plana y desarticulada. Se siente más como un intento de replicar el éxito de 'Día de entrenamiento' que una obra original.
El director consigue generar momentos destacados en la mayor parte del filme, pero en el desenlace se precipita. Esto arruina lo que había desarrollado, concluyendo la historia de una forma realmente inverosímil y poco convincente.
El trailer extendido parece estar diseñado únicamente para dar inicio a una nueva saga. En sus 120 minutos, más de 90 se dedican a una trama de introducción que no lleva a ningún desenlace.
Saca un par de risas y evita caer en lo simple y vulgar, aunque se queda a medias sin lograr un impacto completo. Habrá quienes lo consideren rompedor y audaz, pero no se engañen.
La película presenta algunos destellos de humor, gracias principalmente a Aniston. Su actuación es lo que realmente rescata el filme de sus problemas subyacentes, como la misoginia, el racismo y una narrativa poco sólida.
No basta con tener buenas ideas para crear grandes películas. En manos de un director inconsistente como Niccol, lo que podría haber sido una valiosa alegoría sobre nuestra sociedad se convierte en otro ejemplo de ciencia ficción mal aprovechada.
En el terreno en el que se mueve, esta historia es un triunfo de la entretención, la violencia pueril y una historia que resulta a la perfección de principio a fin.
El resultado de esta nueva historia de superhéroes es divertido, liviano y acotado, y logra reencauzar el desbarajuste en el que se estaba quedando estancado este mundo de seres con poderes extraordinarios.