Es cierto que no deja de ser una tremenda aventura bellamente filmada en casi todo su extensión, pero al desembocar en tal desbarajuste, provoca tanta extrañeza como decepción viniendo de un director como Wright.
Una fórmula bien hecha. El resultado es adolescente, divertido y olvidable. Eso sí, sabe perfectamente a quién está dirigido y todo lo que hace, por muy ridículo que sea, lo hace bien.
Kaurismaki ha anunciado que después de esta cinta se retira del cine. Sería una pérdida para el séptimo arte que esto ocurriera, pero si es así, 'El otro lado de la esperanza' es una despedida en grande de uno de los grandes cineastas actuales.
Esta segunda parte está pensada para el fan más recalcitrante que le perdonará a su héroe lo que sea, y aunque divierte, se siente como una oportunidad desperdiciada.
Realizada con cuidado para no herir sentimientos, esta fábula bien intencionada parte de una estupenda premisa pero pronto pierde fuerza: se torna repetitiva y deja de lado la sátira negra.
Demostrando ingenio y osadía, aunque a ratos también un poco de tedio, nos enfrentamos a una cámara que literal y metafóricamente vuela por los pasillos del teatro y las calles de Nueva York.
Chenillo, directora debutante, demuestra buen ritmo para la comedia, aunque se queda un poco corta en lo que al drama se refiere. De todas formas, es una película honesta y convincente, al margen de los reparos que se le puedan hacer.
La historia carece de profundidad y resulta insatisfactoria. La actuación del joven elenco es deficiente y los diálogos son tan confusos que es necesario explicarlos para que los espectadores puedan comprender la trama.
La película solo reproduce escenas del original sin explorar ni desarrollar su concepto. Aunque ofrece indicios de cuestionamientos existenciales, se convierte en un producto que depende en exceso de su antecedente.
Es un deleite una película donde lo poco que se dice es importante, que no cae en reiteraciones innecesarias, que obliga al espectador a estar atento a todo lo que ocurre y se oye en pantalla, a ser casi un activo participante.
De una película protagonizada por Dwayne Johnson y un gorila albino gigante, no se puede esperar coherencia, sobriedad o lógica. Tal vez por esto 'Rampage', que podría ser catalogada como una basura, termina funcionando tan bien.
En una comedia, el uso de vómitos, chistes sobre erecciones y adultos discutiendo como niños revela que hay un problema evidente. La situación es alarmante.
Es una historia que se destaca entre lo mejor del año. Aunque no logra crear un escenario tan amplio y profundo, esto no impide que obtenga un resultado inteligente y maduro, que invita a la reflexión sobre lo que hemos presenciado.
Esta película destaca como una de las más hermosas del director. La estética de cada plano es indudablemente atractiva. Sin embargo, se podría haber deseado una mayor profundidad en su temática y personajes más claramente delineados.