Si has apreciado los encantos de la recolección en videojuegos, disfrutarás de una película llena de impresionantes versiones en acción real de numerosos Pokémon.
Su cautivadora cinematografía y la actuación del carismático Fares Fares logran suavizar la repetición en la narrativa, aunque esto evita que la obra se quede en la memoria.
Incluye todos los puntos fuertes de la primera adaptación, sumando elementos nuevos al siempre estupendo Tom Hanks. Forster se esfuerza por convertir 'El peor vecino del mundo' en la obra que todos esperan, y lo consigue.
Una de las persecuciones más espectaculares y complejas jamás rodadas, una experiencia cinematográfica comparable a la descarga de un desfibrilador a máxima potencia.
Un festival sobresaliente para aquellos que buscan una intensa experiencia visual. Su propuesta, deliciosamente abrumadora, mantiene nuestra atención con su alocada visión del futuro postapocalíptico.
El blockbuster del verano es un ejemplo del éxito del cine de entretenimiento, congregando a una audiencia feliz en las salas. Es una película que se disfruta plenamente, pensada para aquellos que buscan una experiencia cinematográfica impactante.
Una hora y media de rápidas y divertidas torturas, manteniendo una tensión constante gracias a la velocidad de su metraje. Un entretenimiento veraniego audaz y sincero.
El tercer relato se destaca por la actuación de Martin Freeman, quien logra captar nuestra atención a pesar de la trama poco atractiva en la que se encuentra. Sin embargo, ya resulta demasiado tarde para redimir la historia.
Al intentar incluir todas las subtramas de la novela en la que se basa, el guion se convierte en un laberinto desarticulado de ideas que no se entrelazan ni llegan a conclusiones.
Brillante atracción de feria protagonizada por Kyle Gallner y Willa Fitzgerald, quienes son sometidos a un espeluznante juego del gato y el ratón por Mollner, llevando la adrenalina a niveles extremos.
Disparatada epopeya, una producción que resulta correcta pero a la vez insustancial. Aunque no falla en su ejecución, carece de la chispa necesaria para dejar una impresión duradera en el espectador.
Con una fotografía simple, naturalista y hermosa, Alan Stivelman dirige este documental sin el afán de aclarar lo que sucedió aquel día con el bueno de Juan, sino persiguiendo un desenlace optimista.