Para el público de otras partes, los hechos en 'Michael Collins' resultarán menos atractivos que los personajes y los mitos. Con esta premisa, la película de Neil Jordan logra funcionar de manera efectiva.
Una película de gran belleza que hace gala de una inteligencia considerable. Su narrativa y estilo visual se entrelazan de manera excepcional, brindando al espectador una experiencia conmovedora.
Bean es una versión malévola de Ace Ventura, presentada en cámara lenta. Aunque cuenta con numerosos momentos divertidos, la película se siente un poco prolongada en su conjunto.
El medio se utiliza de manera inspirada y noble. Ver estas películas, como he hecho cada siete años, invita a reflexionar sobre lo asombroso que es que el ser humano sea el único animal consciente del tiempo.
Toda la película se centra en la extraordinaria interpretación de Natasha Richardson como Hearst. Nos convence de que ella es Hearst, no insistiendo, sino dándolo por sentado.
En el caso de 'The Last Emperor', la narrativa está intrínsecamente ligada a la asombrosa presencia de la Ciudad Prohibida y al excepcional uso que Bertolucci realiza de las localizaciones.
Una de las apuestas más arriesgadas que un cineasta ha llevado a cabo desde hace tiempo. Una película vistosa sobre Mozart que se atreve a ser anárquica y traviesa.
Burroughs es un retrato documental que nos muestra a un hombre dispuesto a experimentar con todo, y que hasta el momento ha logrado sobrevivir a cada uno de esos retos. Sin embargo, lo único que falta en la película es el sonido de la risa.