Funciona como una recopilación de conceptos que han tenido éxito en películas de acción anteriores. Sin embargo, el problema radica en que estos elementos carecen de vida y originalidad.
La película se beneficia de la presencia de Murphy y Nolte, quienes a pesar de no tener grandes diálogos ni muchas escenas destacadas, logran transmitir un magnetismo cautivador.
Es extraño. Vamos con grandes expectativas y reímos tanto al inicio que estamos preparados para que sea un éxito. Y entonces, todo se vuelve plano y nos decepciona.
Connery y Hepburn parecen haber llegado a un tácito entendimiento sobre sus personajes. Resplandecen con autenticidad, aportando profundidad a sus roles y elevando la narrativa de la película.
Ágil, brillante y divertida, esta es una película familiar que puedes disfrutar incluso sin compañía. No obstante, es mejor si alguna vez fuiste un niño sensible.
Ése es el encanto de las historias de Narnia: contienen magia y mitología, pero sus misterios no son resueltos por el tipo de trucos que Tolkien se sacaba de la chistera, sino por la determinación y resolución de los niños.
Una entretenida película familiar, que puede que tenga un propósito útil si inspira a los chicos a derrocar a sus entrenadores y tomar el control de sus propios deportes.
El punto de partida es prometedor, pero de algún modo la película nunca despega. Todo es muy agradable, a ratos sonreímos, pero nada resulta convincente.