Una película de gran aspecto visual, un triunfo del diseño de escenarios y de los efectos especiales, que crean un mundo de fantasía a medio camino entre una zona residencial y un dibujo prehistórico.
La película presenta gags que podrían haber sido efectivos en los dibujos animados de Baby Herman. Sin embargo, al trasladarse a la acción real, con taxis, autobuses y calles auténticas, además de un bebé verdadero, la diversión no se materializa.
Un magnífico entretenimiento para toda la familia, excepto para aquellos debajo de cierta edad que es probable que se asusten. Muy bien realizada, da verdadero miedo y no se acobarda.
Una entretenida película familiar, que puede que tenga un propósito útil si inspira a los chicos a derrocar a sus entrenadores y tomar el control de sus propios deportes.
El punto de partida es prometedor, pero de algún modo la película nunca despega. Todo es muy agradable, a ratos sonreímos, pero nada resulta convincente.
Lo que es maravillosa es la manera en la que esta película utiliza la vieja fórmula y la convierte en algo fresco y nuevo, con actores que le dan encanto e ingenio.