Funciona gracias a la veracidad de la historia y a que los creadores evitan el melodrama y el humor superficial, optando por hacer justicia a los personajes.
Para el público de otras partes, los hechos en 'Michael Collins' resultarán menos atractivos que los personajes y los mitos. Con esta premisa, la película de Neil Jordan logra funcionar de manera efectiva.
Ambiciosa, grande en emociones sencillas como el amor, el patriotismo y la traición. Una epopeya de acción que evoca el espíritu de los clásicos de espadas de Hollywood, combinada con la crudeza de 'The Road Warrior'.
Toda la película se centra en la extraordinaria interpretación de Natasha Richardson como Hearst. Nos convence de que ella es Hearst, no insistiendo, sino dándolo por sentado.
En el caso de 'The Last Emperor', la narrativa está intrínsecamente ligada a la asombrosa presencia de la Ciudad Prohibida y al excepcional uso que Bertolucci realiza de las localizaciones.
Scorsese y Robert De Niro realizan un trabajo valiente al representar las emociones del personaje principal. Además, Scorsese logra plasmar visualmente los celos de manera efectiva.
La película no es una obra de arte, pero ha sido realizada con gran tacto y estilo; es más inteligente y detallista de lo que los films biográficos sobre cantantes suelen ser.
Usa el medio de forma inspirada y noble. Ver estas películas, como he hecho cada siete años, permite reflexionar sobre lo sorprendente que es que el ser humano sea el único animal que tiene conciencia del tiempo.