Es completa, compacta y definitiva. Todo lo que un crítico puede aportar es su admiración. Es una historia segura y perfecta de tristeza y alegría como nunca he visto antes.
Crea personajes específicos, originales, creíbles y adorables, y los sigue a lo largo de sus días inconsolables, sin perder nunca el sentido del humor.
Bully pone en evidencia a esas películas que pretenden abordar el tema de los asesinatos, pero que en realidad solo buscan entretener. Refleja la tristeza, la fealdad, la confusión, la crueldad y la estupidez de las experiencias auténticas. Es una obra maestra, una escalofriante crítica a una sociedad que no ofrece nada a algunos de sus jóvenes.
No es un film que se diluye ni pierde su intensidad debido a ejecutivos indecisos tras una proyección de prueba. Es una grata sorpresa ver que la película tiene la libertad necesaria para expresarse.
Empieza siendo estándar, pero no se queda ahí. El desarrollo es inteligente, los personajes son más complicados de lo que esperaríamos y el final no es predecible.