Parece estar dirigida a los amantes de 'Pulp Fiction' y a quienes tienen estómagos fuertes. Te puede gustar o disgustar, o incluso ambas cosas, pero es innegable que hay que admirar su habilidad.
Es tan parecida a la vida real, como un documental grabado con una cámara oculta, que me trajo a la memoria conversaciones auténticas que había vivido, en las que se usaban palabras similares.
Una película extraña y lenta que resulta poco gratificante. Nos brinda más tiempo para reflexionar sobre su significado que para entenderlo claramente.
'Smoke' es una película superior, así que si no la has visto, te recomiendo comenzarla. En cambio, 'Blue in the Face' se siente más como un comentario accesorio.
Que quede claro: no tengo objeciones con respecto al contenido de la película, sino con su actitud respecto a él. El contenido es neutral hasta que se define por la manera y el estilo con el que se trata.
Es ese tipo de película que llama tu atención y es espléndida de ver, pero que cuando termina te sientes vacío porque no tiene gran cosa, excepto sus ideas visuales.
Chisporrotea con energía y vida, y con diálogos de Mamet, que toma patrones de habla realistas y los simplifica en una especie de poesía de clavo y martillo.
Como 'Blue Velvet', es una película que no logra poner en claro sus propias fantasías oscuras. Lynch parece elaborar un guion inspirado en Buñuel con tintes de Jerry Lewis.
No tiene la inspirada perfección de 'Stranger Than Paradise', en la que cada escena parecía inevitable. Pero es una buena película y, probablemente, cuanto más sepas de cine, más te gustará.
Dado el poder de sus escenas más oscuras, es todavía más frustrante que el director no sea capaz de continuar a través de las consecuencias de sus ideas.
La película presenta elementos fascinantes, pero la mayoría de ellos están relacionados con la gestión y el capitalismo en lugar de explorar el tema del sexo.
Hay apenas un momento en toda la película donde anticipé qué sucedería a continuación, sin embargo, no me sentí manipulado. Más bien, percibí que la película se otorgaba la libertad de ser totalmente espontánea.
Ya se había ganado mi corazón antes de su clímax, pero cuando éste llegó, supe que había descubierto una de esas obras que están entre la categoría de 'placer culpable' y la de 'tesoros ocultos'.
Coscarelli realiza un excelente trabajo tras la cámara; el ritmo que imprime a la película y su enfoque son claves para mantenerla a flote, aunque le falta una mayor cohesión narrativa.
La película se destaca por su rica variedad de imágenes, fantasías y símbolos, además de su impresionante estética visual. Es una obra que demuestra un notable atrevimiento visual, a la vez seria y controlada. Sin duda, nunca has visto algo así antes.