Una película que hace una declaración valiente y audaz sobre un tema inesperado, pero que carece de toda la fuerza emocional que realmente debería tener.
No se trata de si el héroe conseguirá a la chica. Se trata de si el héroe debe conseguir a la chica, y ¿cuándo fue la última vez que viste una película en la que ni siquiera se sabía que ésa podía ser la pregunta?
Está contada como un relato corto de Henry James o Raymond Carver, en el que los últimos momentos y las palabras finales hacen que todo lo demás salte a la vista.
No es una mala película, y de hecho tiene momentos de verdadera convicción. Pero está condenada por su argumento, que es otro ejemplo de lo que me gusta llamar la Escalada de la Desesperación a la Victoria.
Las sorpresas de la película son uno de sus grandes placeres. No sólo muestra un refinado toque cómico, sino también algo del alegre humanismo de un Frank Capra.
Una suave mezcla de los ingredientes habituales de las películas de acción de Steven Spielberg, que se hace especial por la enérgica interpretación de los niños aventureros.
El club de los cinco no necesita grandes revelaciones. Se centra en jóvenes que están en proceso de crecimiento y desean comunicarse entre ellos. Además, muestra una sorprendente habilidad para reflejar su forma de hablar.
Las escenas en el aula son tan incómodas y desalentadoras que afectan la estabilidad de la película. Es una lástima, ya que hay instantes que son realmente profundos y evocadores.