La película tiene pocos elementos pero les saca el máximo provecho. Una prueba más de que hay cineastas y películas argentinas que traen algo nuevo e interesante.
El problema radica en que este Pigmalión moderno recorre demasiados lugares comunes que le restan atractivo. Es un producto tan insignificante e irrelevante que resulta agotador.
Tiene la potencia dramática de todo su cine y marca la vigencia de sus temas, aportando además una mirada crítica sobre el extremismo religioso en la Europa actual. Los hermanos Dardenne siguen siendo un verdadero cine de autor.
Cuando llega el clímax de la película, todos encuentran el tono. Allí los actores muestran su talento y consiguen la emoción genuina del momento más esperado. Todos consiguen su objetivo. Pero es demasiado poco en relación con las limitaciones expresadas anteriormente.
Demasiada manipulación como para que 'Si decido quedarme' se convierta en una película memorable. No hay secuela anunciada, pero el futuro es incierto.
No posee las complejas implicaciones del clásico de Shakespeare ni la fuerza de las películas de zombies de Romero. Tampoco busca eso, ya que se limita a combinar elementos de ambos universos. A pesar de ello, esta mezcla resulta encantadora y simpática.
Una comedia ligera e inteligente como 'Dulces y peligrosas' [Sugar & Spice] hizo, hace una década, mucho más por la amistad, la vitalidad y la transgresión femeninas que este olvidable producto sin destino.
Uno de los fenómenos más importantes de los últimos años no encuentra en Red social reflexión alguna. Hicieron la película para aprovechar el éxito pero sin saber muy bien el motivo por el cual la hacían.
Un show alegre, repleto de humor, inteligencia y emoción. Es una de las expresiones más auténticamente humanas que se pueden encontrar en la actualidad.
A pesar de que la película no recibe el reconocimiento que merece, su ambición es notable. Quien haya visto una vez en su vida esta obra sobre marginados jamás podrá olvidarla. Aunque pueda considerarse una de las obras menos destacadas de Coppola, sigue siendo un auténtico clásico.
Terror religioso que tal vez está intentando decir algo sobre el catolicismo, pero tampoco lo expresa de forma muy clara, más allá de la obvia descripción del fanatismo.
'Annie, el musical', decepcionó nuevamente al no lograr ser una buena película. Con este resultado, parece que tardaremos mucho en ver otro intento similar.
La película tiene buen ritmo y mantiene la tensión todo el tiempo. Busca en cada escena lidiar contra toneladas de inverosimilitud pero con la actuación de Idris Elba y momentos de virtuosismo visual se abre paso bastante bien.
La naturalidad con la que todos se mueven no es una novedad, pero no deja de ser destacable. La dirección de arte y el vestuario también son capaces de reconstruir de manera espectacular la época.
Un buen director, un buen actor, una buena historia. Los tres pilares que sostienen 'Capitán Phillips' a lo largo de más de dos horas. Verdaderas aventuras en el mar, como en los viejos tiempos, aun cuando la historia transcurra en el presente.
La historia es realmente buena, pero no logra generar empatía. En lo estético, Del Toro suele funcionar, pero en esta, su primera incursión fuera del cine fantástico, no logra insuflar vida a sus criaturas.
La película presenta escasos trucos, pero con un adecuado manejo del lenguaje cinematográfico se podría construir un buen largometraje. Aunque hay ciertos elementos que funcionan, el guión se queda corto y no logra encontrar el enfoque necesario.
Los chistes son previsibles y evidentes, pero la película no es solemne ni moralista. Es realmente amable y hasta tierna con todos los personajes. Sin embargo, no se puede considerar una gran película.