'La joven y el mar' tiene mucho suspenso y atrapa a cada instante. No hay una, sino muchas escenas movilizantes, cargadas de emoción, genuinamente conmovedoras.
Martin Scorsese combina diferentes géneros mientras mantiene su distintiva identidad estética. A pesar de ser esencialmente una película de narración clásica, el director imprime su toque moderno, ofreciendo resoluciones que reflejan claramente su estilo característico.
Chazelle no parece comprender plenamente su amor por el cine, y esta falta de claridad se hace evidente. La película no rinde homenaje al séptimo arte; en cambio, presenta un retrato de la locura que experimenta un grupo de personas por ser parte de él.
Toda la película es un homenaje a esas pioneras, pero además es un entretenimiento genuino, con ideas fantásticas que ojalá se replicaran en más filmes. No se trata de una bajada de línea, sino de una convicción firme.
Estéticamente cuidada y con actuaciones contenidas, la película presenta algunas resoluciones ingeniosas. Sin embargo, en su conjunto, se siente demasiado distante para tratar un tema que debería estar cargado de tensión y drama.
No pretende más que lo que siempre buscó y consigue su objetivo de forma impecable. Sus personajes siguen siendo adorables, incluso aquellos que nos generan algo de rechazo. Son parte de una gran familia que siempre queremos volver a ver.
Branagh utiliza recursos estéticos que oscilan entre lo magnífico y lo superfluo, lo que hace que la película resulte desigual en varios aspectos. Sin embargo, el director busca sorprender al espectador y logra que las modificaciones en el guión contribuyan a que la trama sea más disfrutable.
En esta nueva versión se echa de menos la música, el elenco no brilla de manera notable y todo da la impresión de ser de bajo presupuesto con conceptos desgastados. No hay ni una sola escena digna de mención ni ningún hallazgo estético que salvar.
No logra marcar una diferencia que la convierta en un clásico, esos detalles que marcan la calidad que perdura. Dos o tres escenas la llevan hacia el cine de espías, pero tarda en llegar a ellas.
La historia de Louis Zamperini es tan rica que supera las debilidades de la Angelina Jolie directora, que toma pocos riesgos formales y, pese a su búsqueda bienintencionada, ofrece un film sin carisma ni brillo propio.
Para quienes no conocen a Mario Moreno, esta película puede ser una excelente oportunidad para explorar su fascinante historia. Como era de esperar, Óscar Jaenada, en el papel principal, ofrece una actuación impecable que merece ser resaltada.
La pasión que debería recorrer cada minuto de 'Agua para elefantes' se apaga hasta convertirla en un film que se adivina mucho mejor en su origen de lo que finalmente se ve en la pantalla.
El Poirot de Ustinov es perfecto. Carismático, divertido, recto, brillante, egocéntrico y excéntrico. Un detective digno de lo que soñó su autora y con semejante equipo alrededor devolviendo sus filosos diálogos y miradas todo es un espectáculo en sí mismo.
'Oppenheimer' es la película menos interesante del realizador en muchos aspectos, principalmente en lo formal. Cuenta una historia extraordinaria y la convierte en una propuesta para la temporada de premios, aunque no de las peores.
No hay queja aquí, el cine de Miyazaki no sólo sigue siendo brillante, original y profundo, también es popular. Sus películas llenan las salas del mundo, su mensaje está más vivo que nunca.
El equipo hizo lo mejor que se puede hacer hoy en día con un personaje así y es estar a su servicio. Desde el punto de vista cinematográfico es impecable como se ha encontrado la forma de darle lógica y continuidad.
Más allá del compromiso que el director tenga en cada uno de sus trabajos, aquí siente que ha podido desarrollar un personaje que le cae bien y disfruta interpretar.