'Jimmy P.' mejora cuando sus dos protagonistas comparten la pantalla. La caprichosa y melodramática partitura de Howard Shore realza varias escenas, pero también amenaza con opacar muchas otras.
La secuela de John Boorman a su magistral 'Esperanza y gloria' no llega al nivel de su predecesora, pero ofrece una vívida instantánea del ejército y de la vida familiar en la post-guerra de Inglaterra.
Bellamente producida, pero tan inerte desde el punto de vista dramático como los músculos de las frígidas mejillas de Nicole Kidman. Es una aventura mal concebida que ni con una re-edición inteligente podría mejorarse.
No se puede negar que Daniels sabe cómo presionar los botones del espectador, y aunque cruda y evidente 'El mayordomo' también resulta realmente conmovedora. Al final, es difícil no sentirse conmovido, pero también un poco maltratado.
El afilado retrato que DuVernay hace del movimiento por los Derechos Civiles es políticamente astuto y psicológicamente agudo. Reforzado por el guión bien documentado de Paul Webb y una interpretación principal de David Oyelowo elegante y majestuosa.
¿Es posible para una sola película captar a James Brown en todas sus múltiples contradicciones y reinvenciones? Probablemente no. Pero 'I feel good' hace un intento encomiable y a ratos, efectivo.
Un relato irresistible sobre la trastienda del cine. Muestra un gran afecto por Hollywood como "fábrica de sueños" y presenta de manera maliciosa el proceso de realización de una película.
Tal vez lo más sorprendente para algunos espectadores sea que a la película le sobre algo que siempre se ha dicho que les faltaba a los Coen: profundidad y sinceridad de corazón.
Si bien la hipnótica interpretación de Johnny Depp es la atracción principal de 'Black Mass', hay mucho que recomendar en esta sobria, extensa y muy absorbente evocación del feudo de Bulger en el sur de Boston.
Una farsa de fumetas estilosa y suntuosamente divertida que tiene menos en común con 'El gran Lebowski' que con la tensión fatalista de los noirs setenteros de California. Extraña, deshilvanada y totalmente deliciosa.
Al igual que hizo 'La vita è bella' antes, yuxtapone imágenes horribles de tortura y humillación con optimismo pegajoso y piensa que está diciendo algo profundo sobre la resistencia humana en el proceso.
Los espíritus de los maestros del género ochentero como John Carpenter, Walter Hill y William Lusting planean fuertemente sobre 'Cold in July', una pieza sublime de pulp fiction texana.
Una película que gruñe y resopla y casi derriba su propia casa, pero que se mantiene unida gracias a la pura virtud de su furiosa energía cinematográfica y a un Leonardo DiCaprio tan eléctrico que podría despertar a los muertos.
En términos cinematográficos y narrativos, es un trabajo destinado a estudiarse en las escuelas de cine en el futuro. No tiene ni un solo momento falso. Y luego está Bardem.
Mientras Egoyan y su equipo merecen reconocimiento por manejar con cuidado un material que podría haber encajado en una película de terror intenso, el resultado final se siente como una propuesta densa y poco inspiradora.
Un slalom a través de los estimulantes agujeros espacio-temporales de la gran imaginación de Christopher Nolan, que es a la vez el sueño febril de un friki de la ciencia y la formidable reflexión sobre lo que nos hace humanos.