'Z' es una minirrevolución en el cine. Aún en la actualidad, las lecciones que ofrece siguen siendo pertinentes. Es una obra que refleja su época, pero al mismo tiempo, trasciende el tiempo.
La sensibilidad de los Farrelly se diluye en los convencionalismos de esta comedia romántica genérica. Barrymore se muestra en su mejor momento, brillando con un encanto natural.
Es una corrección necesaria a décadas de mala prensa. Es un tributo genuino a su figura como genio musical, y también sirve de introducción accesible para los que saben poco de ella.
Tropieza en la parte final, que parece improvisada. El documental presenta una cualidad promocional que resta fuerza al drama político. Los seguidores de Obama querrán observar los ideales del expresidente en acción.
Es el clásico escenario más extraño que la ficción, pero también es un testimonio del poder de la narración, que puede hacer que la verdad suene como un adorno.
Las escenas ornamentadas de Sorrentino son deslumbrantes, pero a medida que se acumulan durante dos horas, se vuelven más distractoras que reveladoras.
Polanski logra que su protagonista sea un hombre invisible; sin embargo, las visiones que presenta son notablemente ordinarias y sin encanto, similares a las de muchos otros dramas sobre el Holocausto.
Una película pomposa y convencional. Como muchos biopic de artistas, las conexiones entre la vida y el arte en 'Frida' son a menudo demasiado simples o bien oscuras.
Perkins no logra transmitir el coraje, la fragilidad o la profundidad que la escritura de Frank sugiere, y la pesada honestidad de la dirección de George no beneficia ni a la película ni a su interpretación.