Nada es más peligroso que una secuela de una película extremadamente exitosa, ya que sus creadores deben cuidar la franquicia, lo que conlleva a respetar la fórmula original casi como si fuera una solución mágica.
Ellen Page y Evan Rachel Wood están soberbias en los papeles principales, pero el énfasis de Rozema en la prioridad de la familia y la naturaleza pone al descubierto un déficit de imaginación visual y narrativa.
Sabe evocar de manera efectiva el entorno. La peculiar misión que enfrentan los personajes, aunque liviana, otorga a la película un interesante sentido de propósito.
El bello guion de Lucas y un trío de interpretaciones de primera categoría sostienen el material con una urgencia intermitente que corta la respiración.
La audiencia no tiene mucho donde agarrarse, pero Kaufman y Gondry evocan la vida de la mente con tanta imaginación y emoción que merece la pena tirarse a la piscina.
Carruth crea una maravilla doméstica con los materiales que tiene. Como acertijo, 'Primer' gana poder seductor al dejar la solución lejos de nuestro alcance.
Parece más un ingenioso corto de estudiante que se le fue de las manos que la pesadilla kafkiana que probablemente pretendía el director Greg Harrison.
Aunque algunas de sus conclusiones son demasiado prolijas, su poderosa reflexión sobre la masculinidad obtiene gran parte de su credibilidad y garra de los dos protagonistas, especialmente Morse.