Lo más fascinante de “Il buco” es que se trata de una reconstrucción del pasado que la Naturaleza proyecta hacia el presente. Ocurre en un limbo del tiempo.
Si alguien hubiera sabido ponerle un freno a Lee con el metraje, a la excesiva cantidad de casualidades en la trama, y a los numerosos desvíos y altibajos del guion, esta película podría haber sido relevante.
Es una película fantástica memorables Leonardo DiCaprio y Brad Pitt Tarantino se da todos los caprichos que le vienen en gana sigue siendo un genio de la estructura y de los tiempos relajados.
Guerra y Gallego demuestran un alto nivel de rigor en su trabajo etnográfico. La magnitud épica de su crónica sobre el auge y la caída refleja claramente sus ambiciones narrativas.
Se agradece que 'Final Portrait' se aleje de las convenciones del ‘biopic’ al uso. En todo caso, la propuesta llega muy pronto a un callejón sin salida.
Larraín, al actuar como forense de sus gestos y presentándonos de manera fría su miedo a perder el control, no logra plasmar en imágenes la verdadera naturaleza de su personaje, que es 'más grande que la vida'.
Una película apasionante, el retrato de un perdedor condenado a vivir la Odisea de Ulises en clave de infierno dantesco. (...) brillante interpretación de Oscar Isaac
Hay algo de epidérmico en la pulcritud de la película, en la falta de riesgo, en la contención un tanto pacata con que revisita los experimentos genéticos del Ángel de la Muerte.
Es, de lejos, la peor película de este Cannes 2012. Mezcla grotescos encuentros sexuales con denuncia social. El problema de «The Paperboy» no es tanto su vulgaridad sino sus pretensiones.
La película no logra generar empatía hacia las motivaciones emocionales de sus personajes. La frialdad en la narración se convierte, en este caso, en un defecto significativo.
El fiel retrato del ambiente de trabajo del mundo del tebeo en el franquismo, junto con la impactante actuación de Santiago Segura, convierten a esta película en una grata sorpresa.
Lorenz se despliega bajo el poderoso influjo de Eastwood, aunque el cambio de escenario no le sienta bien. A pesar de la poca verosimilitud de la trama, quien realmente se destaca es Kerry Condon.
Las conversaciones carecen de fluidez y se puede notar el potencial que tendría esta película si hubiera estado en manos de un guionista como Aaron Sorkin. Al final, solo quedan momentos que se desvanecen en la memoria, aunque Helen Mirren destaca en su actuación.
Pohlad compara el pasado y el presente de los personajes, inspirándose en una historia real, pero no logra evitar una monotonía narrativa que afecta el ritmo del filme, llevándolo por caminos más predecibles.
Modélica a través de un afinadísimo concepto del montaje, la película se convierte, de una manera insólita, en una reflexión sobre el poder destructor del deseo encarcelado por el paso del tiempo.